jueves, abril 25, 2024

ABINADER COMBATE DOS FUEGOS HAITIANOS

La migración haitiana hacia la República Dominicana abre dos frentes al Gobierno dominicano: el electoral y de la geopolítica, una constante insular que solo ha sido un paréntesis en la rutina política de Francia, España, Inglaterra, Estados Unidos, Holanda, Bélgica y el Vaticano. Pues la determinante de nuestra razón de ser como colonia, protectorado y República, ha estado pautada por los intereses políticos de estos estados superiores. 

Solo hay que ver el impacto de los tratados firmados entre esos estados poderosos, en lo que un día éramos franceses y otro día españoles. Una incertidumbre, la cual nos trajo grandes desajustes nacionales, tanto para Haití, como para la República Dominicana, hasta en la redacción de nuestra Carta Magna de 1844, una imposición de la Constitución haitiana traducida al castellano. 

Resiste el presidente el ataque de grupos de presión estructural, tanto dominicanos como extranjeros. Quienes supuestamente defienden los derechos de los migrantes haitianos en la República Dominicana, le importa un bledo lo que pasa en las Bahamas, en los países del Caribe, en Puerto Rico, donde los migrantes haitianos son deportados hacia nuestro país. 

Pasa lo mismo en los camerinos y vestuarios del Congreso de los Estados Unidos, cuando en nombre de sus intereses azucareros de la zona franca y de las empresas turísticas usan la cuartada de los Derechos Laborales de los trabajadores cañeros, de las parturientas haitianas y de las redadas de la  Dirección de Migración, con el propósito de buscar una sanción desde los asientos en el Congreso, al frente de subcomisiones y así perjudicar esos renglones productivos, junto a los beneficios que recibimos con el  tratado de Libre Comercio con Centroamérica y los Estados Unidos.

Buscan grandes beneficios sociales y electorales, el instituto Duartiano, el movimiento Quinta República, al convocar una marcha patriótica con la coartada de defender nuestra nacionalidad frente a la improbable debilidad de nuestra Cancillería, frente a los organismos internacionales. Pero olvidan algunas personas que en los gobiernos del presidente Fernández, en los cuales ellos consiguieron el poder posicional de la Dirección de Migración, el reglamento de la Ley de Migración promulgada, en 2004, tuvo que esperar 6 años para su puesta en vigencia.

Distraen la atención buscando desgastar al gobierno, quienes, sin ninguna explicación, hasta ahora, promulgaron dos leyes:  Ley de Regularización y Ley de Naturalización de Extranjeros, en las cuales se gastaron más de 9 mil millones de pesos, sin que se conozcan los resultados de 2014 al 2020; seis años de limbo migratorio de anomia institucional frente a este problema.

Competir en la arena electoral buscando un culpable es lo más fácil, movilizando a la población contra un enemigo ficticio, creado para levantar sentimientos de odio contra una población, como cantera para ganar votos. Lo serio en la política es buscar la solución de los problemas, pues el problema más complejo que tienen todos los seres humanos, independientemente de su nacionalidad, es vivir.  Para eso estamos los políticos, nunca para promover el odio, como consigna, con lo cual demostramos nuestra incapacidad de crear las condiciones democráticas, sociales, económica y culturales, donde los seres humanos dispongan de posibilidades de sobrevivir, de bienestar, de sentimiento, de pertenencia o vinculación social y las posibilidades de auto realizarnos. 

Recibimos cada año entre 9 mil y 11 mil millones de dólares, provenientes de dominicanos a quienes le hemos impuesto la salida del país como necesidad. Señores: Resolver el problema haitiano sin los haitianos, es imposible.

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