Manzanillo, Montecristi.- El Centro Bahía de Manzanillo para el Desarrollo Regional (Cebamder) cuestionó este domingo la insuficiencia técnica del proyecto Manzanillo Bay Energy en la protección de la comunidad de Villa Raif, en el municipio Pepillo Salcedo. La organización sostuvo que la proximidad del polígono industrial ubicado a aproximadamente 30 metros de la franja residencial requiere medidas diferenciadas y estructuralmente más robustas que las contempladas en el Estudio de Impacto Ambiental.
El término “insuficiencia técnica” hace referencia a la brecha entre los riesgos identificados y la magnitud real de las medidas de mitigación propuestas. Desde la perspectiva territorial, implica que las acciones previstas como el monitoreo, la vegetación perimetral o los controles estándar podrían no ser proporcionales a la exposición inmediata de una comunidad colindante. En planificación ambiental, la suficiencia técnica se evalúa en función de la distancia, las barreras físicas, la capacidad de amortiguamiento y la vulnerabilidad social acumulada.
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Cebamder subrayó que la comunidad no se encuentra en un área de influencia difusa, sino en contacto directo con la infraestructura proyectada, separada únicamente por una carretera y un talud elevado con cobertura vegetal. A su juicio, cuando una franja residencial histórica convive a escasa distancia de una instalación energética de escala global, la evaluación técnica debe integrar la exposición acústica, el impacto acumulativo y la capacidad real de protección efectiva para garantizar condiciones adecuadas de habitabilidad y seguridad territorial.
¿Qué es el proyecto y cuál es su carácter global?
El proyecto Manzanillo Bay Energy consiste en una terminal de importación, almacenamiento y regasificación de Gas Natural Licuado (GNL), acompañada de una central eléctrica de aproximadamente 420 MW, impulsada por capital vinculado a actores energéticos internacionales como Shell, Haina Investment y ENERLA. No se trata de una infraestructura local de escala municipal, sino de un nodo estratégico dentro del sistema energético regional y del mercado global de gas.
Su lógica responde a cadenas de suministro internacionales, financiamiento estructurado y contratos de largo plazo. Sin embargo, su implantación física ocurre en un territorio concreto: Villa Raif, cuya franja residencial se ubica en colindancia inmediata con el polígono intervenido, sin zona de amortiguamiento ni protección ecológica visible. La carretera que divide el área derecha industrial del área izquierda residencial no constituye una barrera acústica ni ambiental.
Ruido y proximidad crítica: la variable acústica en 30 metros
El Estudio de Impacto Ambiental (EIAS) registra en el punto RVA-2, ubicado en Villa Raif, un Leq de 58.7 dB(A) y un máximo de 78.6 dB(A) (p. 25) como línea base previa a la operación intensiva. La medición se realizó con temperatura de 28.2 °C y humedad de 82 %, en condiciones de viento en calma.
A 30 metros de maquinaria pesada y tránsito continuo, la atenuación espacial es mínima. En escenarios de construcción, los picos podrían situarse en rangos superiores a 80 dB(A), elevando el nivel equivalente en varios decibeles. En acústica ambiental, un aumento de 10 dB(A) representa un cambio perceptivo significativo.
Villa Raif no es una zona industrial preexistente. Históricamente ha sido un enclave residencial tranquilo, con bajo tránsito y población envejeciente. La exposición sonora en proximidad crítica implica una ruptura del patrón territorial histórico. El impacto no se limita a una cifra técnica; se convierte en una alteración estructural del entorno cotidiano.
Análisis social: vulnerabilidad estructural y capacidad de absorción
La línea base socioeconómica del EIAS identifica en Villa Raif una muestra de 54 hogares. El tamaño promedio del hogar es de 4.07 personas, superior a la media municipal. El 70.37 % posee seguro médico, mientras que un 24.07 % carece de cobertura sanitaria.
El 50 % de los hogares identifica la pobreza como problema central y el 90.38 % señala el empleo como prioridad urgente. El 52.83 % considera el agua potable una necesidad estructural. Estos indicadores describen una comunidad con resiliencia limitada frente a alteraciones territoriales abruptas.
Cuando el ruido, el polvo y el tránsito pesado se superponen sobre un territorio con vulnerabilidad económica, cobertura sanitaria parcial y dependencia productiva ecosistémica, la capacidad de absorción disminuye. El EIAS presenta datos sectoriales; lo que no desarrolla plenamente es la correlación entre la exposición física inmediata y la fragilidad estructural en una franja residencial situada a solo 30 metros del área industrial proyectada.
Análisis productivo: dependencia ecosistémica y economía territorial
La estructura productiva de Villa Raif presenta una vinculación directa con el sistema marino-costero. El 81.48 % de los encuestados declaró estar vinculado o conocer personas que desarrollan actividades pesqueras (Tabla 6-171, p. 686). Esta proporción supera el promedio del área de influencia directa (66.21 %), evidenciando mayor intensidad de dependencia en comparación con otras comunidades evaluadas.
El uso del territorio donde hoy se instala el proyecto no era residual. En la Tabla 6-172 (p. 687) se registran 85 casos de pastoreo, 34 de captura de cangrejo, 19 de extracción de plantas medicinales y 9 vinculados a apicultura dentro del área intervenida. En Villa Raif, específicamente, se identifican 27 casos asociados al pastoreo y 14 a la captura de cangrejo, confirmando el uso productivo previo del polígono desmontado.
El 77.78 % de los residentes utiliza Playa Estero Balsa con fines recreativos o económicos (Tabla 6-173, p. 688), porcentaje significativamente superior al promedio general del área (53.92 %). Asimismo, el 50 % declara beneficiarse o conocer beneficiarios de actividades ecoturísticas vinculadas al manglar y al parque nacional (Tabla 6-174, p. 689). Entre los ingresos asociados se destacan el guía turístico (51.85 %) y la venta de alimentos y bebidas (22.22 %) (Tabla 6-175, p. 689).
Estos datos configuran una economía híbrida: pesca, pastoreo, recolección, ecoturismo y microservicios asociados al ecosistema costero. Cuando el 50 % de los hogares identifica la pobreza como problema central y el 90.38 % demanda empleo, cualquier alteración de estas funciones productivas impacta directamente en la estabilidad económica local.
La proximidad crítica —30 metros del área industrial— introduce una variable adicional: el ruido, el tránsito pesado y la transformación paisajística pueden afectar no solo la producción directa, sino la percepción ambiental que sustenta actividades recreativas y turísticas. El EIAS reconoce impactos biofísicos sectoriales, pero no desarrolla una modelación específica del efecto acumulativo sobre esta estructura productiva territorial concentrada.





