SANTO DOMINGO. — Por segundo año consecutivo, los Leones del Escogido se proclamaron campeones del béisbol dominicano, y nuevamente Sócrates Brito fue el protagonista del último out, el número 27, logrado exactamente un 27 de enero, para sellar el título escarlata.
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Al igual que en la temporada anterior, Brito se convirtió en el héroe defensivo del cierre. En 2025 se lanzó de cabeza en el jardín derecho para capturar una pelota que, de haber caído, habría significado la pérdida del campeonato. Esta vez, el desenlace llegó con un salto contra la pared del mismo jardín, tras un profundo batazo de Jeimer Candelario.
“Muchas personas nos subestimaron y pensaron que no íbamos a clasificar, pero como grupo nos unimos y siempre dimos el cien por ciento. Me siento súper contento de estar aquí porque, gracias a Dios, se logró la meta”, expresó Brito tras la coronación.
Liderazgo y unión, claves del título
El campocorto Erik González, quien no pudo completar la campaña pasada, fue pieza fundamental en esta ocasión al iniciar todos los partidos en las paradas cortas, aportando estabilidad defensiva para la obtención de la corona número 18 de los capitaleños.
“La clave fue la unión. Siempre lo he dicho: nos conocemos, tenemos tiempo juntos y este grupo tiene varios años buenos por delante porque hacemos nuestro trabajo muy bien”, señaló González, conocido como El Mago. Además, resaltó la labor del dirigente Ramón Santiago, a quien calificó como un líder que escucha a los jugadores y se mantiene en constante búsqueda de información.
Aportes desde cada rincón del roster
Adquirido mediante el draft de reingreso, el receptor Michael De La Cruz asumió un rol protagónico tanto por su defensa como por su producción ofensiva. En el cuarto partido de la serie final remolcó una carrera y anotó otra que resultaron determinantes.
“Estoy agradecido de Dios y de la organización por la confianza. Los muchachos me adoptaron desde el primer día como uno más del grupo”, manifestó De La Cruz.
Otro de los bates más productivos de la postemporada fue el de José Marmolejos, quien también brilló defensivamente en la inicial y fue parte clave del bicampeonato.
“Ser campeón una vez es una gran hazaña; hacerlo dos veces es una bendición. Hay que darle crédito al cuerpo técnico y a todos los jugadores. Aquí hay una verdadera unidad”, expresó Marmolejos, quien destacó el compromiso del equipo al salir cada día a competir sin importar los resultados previos.
Con un cierre tan simbólico como memorable, los Leones del Escogido confirmaron que su éxito no fue casualidad, sino el resultado de unidad, entrega y determinación, con Sócrates Brito firmando nuevamente la historia en el out final.







