Santo Domingo..– El ex receptor puertorriqueño y leyenda de las Grandes Ligas, Yadier Molina, ha asumido el rol de manager de las Águilas Cibaeñas, convirtiéndose en el undécimo dirigente nacido en Puerto Rico en liderar un equipo en la Liga Dominicana de Béisbol (LIDOM). Este nombramiento marca un hito histórico, ya que Molina es el tercer manager boricua en dirigir a las Águilas Cibaeñas, siguiendo los pasos de Luis Rodríguez Olmo en 1954 y Lino Rivera, quien llevó al equipo al campeonato en la temporada 2017-2018.
Con la temporada 2024-2025 a la vista, Molina asume el cargo con la clara misión de llevar a las Águilas Cibaeñas a la cima de LIDOM. Aunque su llegada a este puesto no estaba prevista, el ex receptor ha dejado claro su compromiso y determinación de transformar al equipo en un fuerte contendiente. Desde su nombramiento, Molina ha implementado cambios estratégicos enfocados en fortalecer el desempeño del equipo en el terreno de juego.
“Sabemos lo que está pasando y estamos decididos a cambiar eso,” expresó Molina, quien se mostró confiado y preparado para realizar ajustes en la alineación ofensiva del equipo, la cual había acumulado 19 entradas sin anotaciones. “Estoy sumamente preparado para ejecutar algunos cambios, y esperamos que Dios nos bendiga y podamos iniciar esta nueva etapa con una victoria.”
Molina llega en sustitución de Manny García, quien dirigió al equipo hasta el pasado domingo, cuando las Águilas cayeron ante los Tigres en el Estadio Quisqueya. Ahora, bajo la dirección de uno de los jugadores más emblemáticos del béisbol puertorriqueño, las Águilas Cibaeñas renuevan sus aspiraciones, en busca de romper la sequía ofensiva y volver al camino de la victoria.
Es un veterano exjugador de Grandes Ligas, que militó por 19 años con los Cardenales de San Luis, ganando dos Series Mundiales y nueve premios de Guante de Oro, cuatro Guantes de Platino y un Bate de Plata, además de haber sido seleccionado en 10 ocasiones para el Juego de Estrellas. Terminó su carrera con 176 jonrones, 1,022 carreras impulsadas y un promedio de bateo de .277.
El reconocido máscara boricua además jugó 2, 224 juegos detrás del plato, la mayor cantidad por parte de un receptor para un equipo en la historia de las mayores. Fuente: WinterballData