Una maniobra manual incorrecta, del seccionador del campo de línea 138 kV San Pedro de Macorís (SPM) – Cumayasa, fue el causante del apagón registrado el pasado 11 de noviembre que provocó la interrupción total del servicio eléctrico en el país, de acuerdo al informe final emitido por el Organismo Coordinador del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (OC-SENI).
El OC-SENI destacó que el informe no solo identifica la secuencia detallada del evento, sino, que también presenta las recomendaciones y acciones correctivas que permitirán fortalecer la operación del sistema eléctrico nacional.
Entre estas medidas figuran, continuar la instalación de protecciones en subestaciones de doble barra en todo el país, ajustes operativos para aprovechar nuevas tecnologías en generadores térmicos y renovables, integración de sistemas de almacenamiento por baterías para servicios auxiliares y arranque autónomo, revisión y ajuste de tiempos de actuación de protecciones y esquemas automáticos de desconexión, así como la verificación de los criterios de alta frecuencia y de servicios auxiliares en varias centrales de generación.
El informe explica que ocurrió un evento inicial asociado a trabajos para reparar un desprendimiento de un aislador que sostiene un cable de la línea de transmisión de 138,000 voltios (138 kV) que conecta la subestación de San Pedro de Macorís, lo que provocó una maniobra manual incorrecta del seccionador del campo de línea 138 kV San Pedro de Macorís (SPM) – Cumayasa.
“Durante esta operación, el seccionador fue abierto con carga, lo que ocasionó un cortocircuito trifásico en la subestación 138 kV San Pedro de Macorís (SPM). Según las informaciones recibidas, el operador en campo de la subestación 138 kV SPM debía abrir los seccionadores del campo de línea 138 kV SPM - Coastal que fue previamente desenergizada por el centro de control de energía (CCE) de la ETED”, describe el informe.
El OC-SENI resaltó que la investigación fue realizada por un equipo multisectorial de técnicos especialistas y concluida en un tiempo oportuno, dentro del mismo mes en que ocurrió la incidencia. Este nivel de celeridad contrasta con experiencias de otros países, como España y Chile, donde investigaciones de eventos similares han tomado hasta cinco meses para ser presentadas.
La pronta entrega del informe refleja la capacidad técnica, el rigor metodológico y el compromiso del Organismo Coordinador con la transparencia y la mejora continua de la operación del SENI.






