Brasilia. – La Justicia de Brasil comenzó este martes el juicio contra diez militares acusados de planificar el asesinato del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del vicepresidente Geraldo Alckmin y del magistrado Alexandre de Moraes, en el marco del intento de golpe de Estado liderado por el exmandatario Jair Bolsonaro, ya condenado a 27 años de cárcel.
Según la investigación de la Policía Federal, los acusados —en su mayoría integrantes de un grupo de élite del Ejército— presentaron el plan al propio Bolsonaro en noviembre de 2022, cuando este aún ocupaba la Presidencia. El plan, bautizado como “Puñal Verde Amarillo”, contemplaba el uso de armamento de guerra y personal especializado para ejecutar los asesinatos.
El juicio se desarrolla en la Primera Sala de la Corte Suprema, la misma que condenó al expresidente ultraderechista, y está previsto que concluya el 19 de noviembre. La Fiscalía General sostiene que existen pruebas de que Bolsonaro tenía pleno conocimiento del plan, basándose en registros de visitas al Palacio de la Alvorada y en comunicaciones entre su círculo cercano.
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El supuesto autor intelectual del complot es el general de la reserva Mario Fernandes, entonces viceministro de la Secretaría General de la Presidencia. Documentos incautados por la Policía describen los detalles logísticos del frustrado magnicidio.
Por el intento de impedir la investidura de Lula, la Fiscalía ha imputado a Bolsonaro y otras 36 personas, entre ellas exministros y antiguos jefes militares. Ocho de ellos ya fueron condenados, incluido el expresidente, cuya defensa busca mantener la prisión domiciliaria alegando problemas de salud y su edad avanzada.
El caso marca un nuevo capítulo en la crisis política que vive Brasil desde las elecciones de 2022, en las que Lula derrotó por estrecho margen a Bolsonaro.






