Lisboa.- El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, vetó este viernes la nueva ley de nacionalidad después de que el Tribunal Constitucional anunciara esta semana que considera contrarios a la Carta Magna varios artículos del texto, aprobado por el Parlamento con los votos de la alianza conservadora del Gobierno y la ultraderecha.
El jefe de Estado realizó el anuncio en un comunicado publicado por la Presidencia de la República, donde explicó que devuelve la propuesta de alteración de la ley de vuelta al Parlamento sin promulgarla con motivo del parecer de la corte, tras una solicitud del Partido Socialista (PS) para que se revisaran varios artículos del texto.
Tras la decisión del Constitucional, «el presidente de la República devolvió a la Asamblea de la República, sin promulgación, (…) los Decretos de la Asamblea» sobre los cambios «a la Ley de Nacionalidad y al Código Penal», precisó Rebelo de Sousa en la nota.
En una carta enviada al presidente del Parlamento, José Pedro Aguiar Branco, el presidente de Portugal explicó que veta estas alteraciones de acuerdo a lo que dicta la Constitución lusa, que establece que si el TC se pronuncia por la inconstitucionalidad de una norma, esta deberá ser vetada por el jefe de Estado.
Cuatro normas inconstitucionales
Al anunciar su decisión este pasado lunes, el presidente del Tribunal Constitucional, José João Abrantes, explicó en una comparecencia que el pleno de la corte halló inconstitucionales cuatro normas del decreto del Parlamento para alterar la ley de nacionalidad, habiéndose pronunciado por unanimidad sobre tres y por mayoría sobre una.
Una de las propuestas que la corte vio inconstitucional por unanimidad es la que busca impedir el acceso a la ciudadanía portuguesa a quien haya sido condenado por un delito a dos o más años de prisión en el país, al considerar que se pone en riesgo el vínculo de integración en la comunidad lusa.







