Santo Domingo. - Han pasado casi tres años desde que Darling Marte fue baleado en una esquina cercana a su casa, en la madrugada del 18 de septiembre de 2022. Desde entonces, su madre, Isabel Elisa Cruz Reyes, vive un duelo que no termina y que se agravó con lo que considera una burla judicial: la condena de solo cinco años al responsable de la muerte de su hijo.
“Yo estoy muy mal. Ese hombre no solo me mató a mi hijo, también me mató a mí, porque desde ese día no he podido hacer nada. El corazón se me puso grande. Llevo dos años y siete meses tomando pastillas”, relata entre lágrimas.
Darling, de 23 años, compartía con amigos y primos cuando recibió dos disparos supuestamente por parte de José Enrique Saturia, alias Lilo o “Niño Malo”, un hombre señalado por múltiples hechos violentos. Fue trasladado al Hospital Regional Antonio Musa, donde fue operado de emergencia, pero las balas explosivas destrozaron sus órganos.
“A mi hermano lo operaron cinco veces porque el hígado no dejaba de sangrar. Le pusieron 37 pintas de sangre. Cada día había que comprar cinco”, cuenta su hermana Yureimy Marte.
Darling luchó por su vida durante un mes. El 18 de octubre de 2022 falleció por un shock séptico causado por la herida de bala.
“La doctora me dijo: ‘Despídete de él y dame el permiso para desconectarlo’. Y yo le dije que no”, recuerda su madre.
El tribunal le impuso ahora solo cinco años de prisión, bajo el alegato del artículo 309 del Código Penal, que clasifica como golpes y heridas lo ocurrido, ya que la víctima sobrevivió más de 20 días tras el ataque.
“Eso no es justo. Ese hombre tiene tres identidades distintas. Cuando mató a los tres policías se llamaba Jhoan Parras Saturia. Ahora se llama José. Le expliqué todo eso al juez”, dice Isabel Elisa.
El dolor es compartido por sus hijas Yureimy y Yuleisy, quienes describen a Darling como un joven alegre, atento y protector.
“Mi hermano era el menor y siempre estaba pendiente de nosotras, haciéndonos reír. Desde que él murió, yo nunca he vuelto a ser la misma persona”, confiesa Yuleisy.
Además, reclaman que nunca se presentó el arma homicida y que, según ellas, los testigos coincidieron en la versión de los hechos, e incluso el propio acusado habría admitido lo ocurrido.
“Nos sentimos burlados. Esto ha sido un insulto a nosotros como familia. ¿Cómo a una persona que mata a otra le dan solo cinco años?”, cuestionan.
La familia Marte, devastada pero firme, sigue clamando por justicia. No buscan venganza, sino una condena proporcional al crimen que les arrebató a su ser querido.
“Yo quiero una condena de por lo menos 25 años. Mi hijo no fue feliz, padeció mucho. Ahora el dolor lo tengo yo, su madre”, expresa Isabel con la voz quebrada.






