Santo Domingo. - Este 12 de abril celebramos el Día Mundial de la Contaminación Acústica, fecha con la que se busca llamar la atención de la ciudadanía sobre las graves consecuencias por la exposición a altos sonidos.
Se conoce como contaminación acústica al exceso de sonido o ruido que puede afectar la calidad de la salud de las personas. La misma se mide en decibeles (dB).
Según un informe realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación acústica es considerada como la segunda amenaza ambiental después de la contaminación del medio ambiente.
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La OMS explica que los niveles de exposición de los sonidos a una persona nunca deben sobrepasar los 70 decibles, ya que cualquier sonido por encima de ese volumen puede provocar daños temporales o permanentes en el sistema auditivo.
Además, los datos del informe arrojan que más de 360 millones de personas en el mundo sufre pérdidas de la audición debido a este tipo de contaminación, y alrededor de 32 millones de los afectados son niños.
También, revela que un aproximado de 1,100 millones de jóvenes corren el riesgo de perder la audición debido al uso excesivo de los auriculares a un alto volumen.
La contaminación acústica en la Republica Dominicana
La Republica dominicana no es un país que se escapa de este mal, al contrario, cada vez son más los dominicanos afectados debido a este tipo de contaminación.
El tránsito, los altoparlantes, las guagüitas plataneras, los quitipos, el colmadon de la esquina, los famosos teteos y las sectas religiosas en la vía pública son solo algunas de las fuentes de contaminación acústica en nuestro país.
En ese sentido, el ruido en RD está regularizado bajo la Ley No. 287-04 sobre Prevención, Supresión y Limitación de Ruidos Nocivos y Molestos que producen contaminación sonora.
La misma busca mantener el control de ruidos nocivos y molestos. En su reglamentación, fija los limites máximos permisibles para cada caso concreto, los cuales se definen, de acuerdo a su intensidad, por distintos parámetros técnicos.
Los encargados de velar porque esta ley sea cumplida es el Departamento de Anti-Ruido de la Policía Nacional, órgano que supervisa los niveles de ruidos en espacios públicos y privados.
Igualmente, trabajan en conjunto con la Procuraduría Especializada en Medio Ambiente y la Dirección de Control de Bebidas Alcohólicas (COBA).
Enfermedades derivadas
A raíz de la contaminación acústica, se deriva un cóctel de enfermedades que van desde la más intensas hasta las más severas, como la sordera, el silbido en el oído o tinnitus, insomnio, nerviosismo y estrés.
Sin dejar de mencionar los mareos, falta de concentración, fallas en el metabolismo y agresividad. Según estudios, en los niños puede provocar problemas en los intestinos y en el sistema respiratorio.
Recomendaciones
Evitar la contaminación sonora se debe realizar en trabajo en equipo, cada quien aportando su granito de arena.
RD posee instituciones que velan por el bienestar del medio ambiente, encabezada por el Ministerio de Medio Ambiente, la Policía Nacional, el Ministerio Publico, el INDOTEL, los ayuntamientos y Salud Pública.
Los ciudadanos también tienen una gran responsabilidad para el buen funcionamiento de las medidas que imponen las autoridades.
Acciones como: tratar de hacer menos ruido en las vías públicas, evitar la música y la televisión a alto volumen, respetar el horario de descanso de los demás, conversar prudentemente y utilizar los vehículos de motor solamente cuando sea necesario, hacen la gran diferencia.
Asimismo, para preservar la buena salud en el sistema auditivo, existen algunas medidas a tomar en cuenta y así prevenir enfermedades según la OMS.
Los auriculares o aparatos que emitan sonidos directamente en el oído no deben usarse por más 50 decibeles de volumen durante dos horas al día máximo.
Tener en el hogar al menos una planta natural, ya que contribuye a disipar el ruido, aparte de que aporta frescura y purificación del aire, además, de que sirve como linda decoración de espacios.
También, respetar las horas en las que utilizaran utensilios domésticos, tales como licuadoras, remodelaciones o construcciones, secadores de pelo, entre otros, deben realizarse en un lapso de tiempo prudente.
En general, no debemos exponernos a ruidos en alto volumen por un largo periodo de tiempo. Recordemos siempre que mientras más altos son los decibeles, menor es el tiempo que el oído puede soportar.







