Alemania continúa buscando alternativas al gas ruso, cuyo flujo se ha reducido considerablemente, y adoptando medidas para rebajar los altos precios de la energía mientras se mantiene activo en el país desde el pasado 23 de junio el segundo nivel de alerta de los tres estadios que se prevén en el plan de emergencia del gas.
El objetivo del Gobierno de Olaf Scholz pasa por llenar los depósitos de almacenamiento de cara al invierno, que actualmente se encuentran al 65% tras reducirse el nivel el pasado martes, pues los proveedores tuvieron que hacer uso de estas instalaciones para satisfacer la demanda.
Esto se produjo como consecuencia del corte del suministro del gas ruso a través del gasoducto Nord Stream, en el que se están realizando labores de mantenimiento debido a la falta de una turbina, según han indicado desde Rusia, y por el que estaba circulando solo un 40% del volumen habitual.








