Muchos operadores comienzan en los mercados con la idea de que encontrarán una fórmula exacta para ganar con rapidez. Sin embargo, para el analista colombiano Sergio Andrés Monroy Hernández, lo que realmente diferencia a un trader que se sostiene en el tiempo no son los indicadores ni la velocidad con la que entra al mercado, sino la capacidad de aplicar estrategias simples con disciplina. En su experiencia, pasar de novato a operador más sólido no depende de trucos secretos, sino de entender cómo se comporta uno mismo frente al riesgo.
Una de las primeras estrategias que destaca es aprender a identificar el ruido. Monroy insiste en que el exceso de información puede ser más dañino que útil. Nuevos operadores suelen cargar sus gráficos con indicadores, líneas y señales que solo generan confusión. Él sugiere trabajar con pocas herramientas, entenderlas bien y evitar cambiar de sistema cada semana.
“Si no tienes claridad con lo básico, meter más cosas encima solo empeora las decisiones”, comenta.
Otra recomendación tiene que ver con la gestión del riesgo. Para Monroy, esta es la parte menos atractiva del trading, pero la más importante. Sugiere definir un porcentaje fijo de pérdida por operación y no modificarlo sin justificación. Explica que la mayoría de cuentas se queman porque el operador aumenta el tamaño de la posición después de una racha negativa o intenta recuperar rápido lo perdido. En su experiencia, los traders disciplinados sobreviven porque limitan sus pérdidas, no porque ganan más que los demás.
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La paciencia también juega un papel central. Muchos operadores creen que mientras más operen, mejores serán sus resultados. Monroy está en desacuerdo. Afirma que operar demasiado suele generar entradas impulsivas, especialmente en momentos de volatilidad. Recomienda esperar setups claros, seguir el plan y evitar perseguir movimientos.
“No todo lo que sube es una oportunidad y no todo lo que baja es una entrada”, repite con frecuencia.
Otro punto que considera esencial es no enredar el proceso más de lo necesario. Explica que muchos principiantes sienten que mientras más conceptos aprendan, mejores serán sus decisiones, pero la experiencia muestra lo contrario. Monroy insiste en que un sistema sencillo, basado en pocas reglas claras, un horario definido y una estructura que se pueda seguir sin esfuerzo, suele ofrecer mejores resultados que un método lleno de condiciones. Comenta que una idea simple, aplicada con cuidado, termina funcionando mejor que una estrategia demasiado elaborada que nadie puede sostener en el tiempo.
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La psicología es otro elemento que no pasa por alto. En sus sesiones, Monroy suele relatar cómo las emociones afectan al trader más de lo que éste cree. La ansiedad por entrar, el miedo a perder o la euforia después de una buena racha suelen distorsionar el juicio. Recomienda usar un journal para registrar no solo números, sino también estados emocionales antes y después de cada operación. Esto ayuda a identificar patrones que no aparecen en los gráficos, pero sí en el comportamiento repetitivo.
Monroy también sugiere mantener distancia de las promesas que abundan en redes sociales. Asegura que la mayoría de los operadores nuevos llega influenciada por “resultados” que parecen extraordinarios, pero que rara vez muestran el riesgo detrás. En su opinión, el trader novato cae fácilmente en esquemas donde se exageran ganancias y se ocultan pérdidas. Por eso propone buscar referentes que enseñen procesos y estadísticas, no pantallazos sueltos.
“Seguir a alguien por lo que muestra, no por cómo piensa, es un error común”, explica.
El registro de operaciones es otra de sus estrategias fundamentales. Monroy considera que quien no documenta sus entradas y salidas termina repitiendo los mismos errores sin darse cuenta. Sugiere anotar cada operación con detalle: motivo, nivel de riesgo, resultado y observaciones. Este proceso, aunque sencillo, permite ajustar el sistema de forma progresiva. Insiste en que un journal bien utilizado puede revelar debilidades que no se perciben en el momento de operar.
Cuando se le pregunta qué estrategia recomendaría para alguien que quiere mejorar rápido, Monroy suele poner el énfasis en la consistencia. No se trata de encontrar una entrada perfecta, sino de repetir la misma metodología hasta que se vuelva natural. Para él, los operadores avanzados no son quienes tienen más conocimiento técnico, sino quienes aplican lo básico de forma constante.
En su experiencia, los cambios duraderos no vienen de descubrir algo “nuevo”, sino de dejar de cometer errores simples. Evitar mover stops, no aumentar el riesgo sin motivo, trabajar con horarios definidos y respetar el plan son acciones que, sumadas, producen mejores resultados. “La mayoría sabe qué no debe hacer, pero igual lo hace”, comenta. Su enfoque apunta a corregir esas conductas antes de buscar herramientas más complejas.
Al final, la propuesta de Monroy no tiene la intención de proyectar un camino rápido ni extraordinario. Más bien se centra en mejorar hábitos que, aunque parezcan pequeños, tienen un impacto directo en la supervivencia del operador. Para él, el paso de novato a trader más experimentado comienza con una frase sencilla: entender qué estás haciendo antes de esperar resultados que no corresponden al nivel de preparación.







