Estados Unidos.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elogió públicamente la gestión del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, a quien calificó como un “gran aliado” y “una de mis personas favoritas”, destacando además la administración del sistema penitenciario salvadoreño como un “trabajo muy humano”.
Las declaraciones fueron ofrecidas durante el Desayuno Nacional de Oración, donde Trump dio la bienvenida a líderes extranjeros y se refirió directamente a las cárceles de El Salvador. “Bukele administra cárceles bastante grandes… y hacen un trabajo muy humano, pero son cárceles muy duras”, afirmó el mandatario estadounidense.
Los comentarios de Trump se producen en un contexto de creciente cooperación entre ambos gobiernos en materia migratoria y de seguridad. El Gobierno estadounidense ha enviado a cientos de migrantes deportados a El Salvador, incluidos decenas que fueron trasladados al Centro de Confinamiento para el Terrorismo (Cecot), la megaprisión más emblemática del país centroamericano.
Sin embargo, la caracterización positiva del sistema penitenciario salvadoreño contrasta con los testimonios de exdetenidos del Cecot, quienes denunciaron ante CNN haber sufrido golpizas por parte de custodios, disparos con perdigones, falta de atención médica adecuada y la negación del debido proceso durante su reclusión.
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El Cecot fue inaugurado en 2023 como parte de la estrategia de seguridad del Gobierno de Bukele, tras una ola de homicidios que llevó al país a un prolongado estado de excepción. La prisión fue concebida para albergar a “lo peor de lo peor”, según palabras del propio Bukele, a quienes considera terroristas vinculados a pandillas.
Ubicado en una zona rural aislada, el complejo cuenta con estrictos controles de acceso mediante escáneres, un edificio principal de confinamiento, instalaciones para perros guardianes y áreas separadas para los custodios. Tiene capacidad para unos 40.000 reclusos, distribuidos en ocho módulos con celdas de concreto cerradas por barrotes de acero reforzado.
Las celdas, de uso comunitario, disponen únicamente de camas metálicas sin colchones ni sábanas, un retrete abierto, un lavabo de cemento y un cubo de plástico para el aseo personal. Incluso el consumo de agua es controlado por los guardias.
Los reclusos permanecen 23 horas y media al día dentro de las celdas, sin acceso a libros ni elementos de entretenimiento. Los 30 minutos restantes los utilizan para salir al pasillo central, donde pueden hacer ejercicio o leer la Biblia. La comida se les entrega a través de los barrotes y no incluye carne.
Las declaraciones de Trump han generado reacciones encontradas, al reavivar el debate internacional sobre derechos humanos, políticas de seguridad extrema y el uso del sistema penitenciario como herramienta central en la lucha contra el crimen y la migración irregular.





