Santo Domingo.— Un estudio de la prestigiosa Mayo Clinic ha revelado que realizar de manera simultánea una cirugía bariátrica junto con un trasplante de hígado en pacientes con obesidad severa no solo es seguro, sino que también conlleva mejoras significativas en la salud a largo plazo.
Publicado en la revista Journal of Hepatology, el estudio analizó durante una década los casos de pacientes sometidos únicamente a trasplante hepático y los comparó con aquellos que recibieron ambos procedimientos en un mismo acto quirúrgico. Los resultados indican que quienes optaron por el enfoque combinado experimentaron una pérdida de peso sostenida, además de una menor incidencia de diabetes tipo 2 y una reducción del riesgo de recurrencia de la enfermedad hepática grasa.
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La Dra. Julie Heimbach, directora del Centro de Trasplantes de Mayo Clinic en Minnesota y autora principal del estudio, afirmó que esta estrategia representa una transformación en el manejo de pacientes con enfermedades hepáticas y obesidad mórbida.
“Estamos viendo cambios notables en la salud de los pacientes. Esta combinación no solo previene la vuelta de la enfermedad que afectó el hígado, sino que además reduce riesgos asociados a la obesidad como enfermedades cardiovasculares y cáncer”, explicó.
Actualmente, más del 41% de los candidatos a trasplante hepático en EE. UU. presentan obesidad, lo que en muchos casos impide su elegibilidad para recibir un nuevo órgano. La obesidad contribuye significativamente a la aparición de MASLD (enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica),anteriormente conocida como hígado graso no alcohólico, una condición que puede evolucionar hacia cirrosis y falla hepática.
El Dr. Todd Kellogg, cirujano bariátrico de Mayo Clinic y coautor del estudio, subrayó la lógica médica de este enfoque: “Tiene mucho sentido proteger el nuevo hígado del mismo daño que llevó al trasplante. Al realizar ambas cirugías de manera conjunta y segura, aumentamos las probabilidades de éxito y longevidad del injerto”.
Aunque los nuevos fármacos para pérdida de peso, como los agonistas GLP-1, están siendo utilizados con éxito en algunos pacientes antes y después del trasplante, los especialistas insisten en que la cirugía bariátrica sigue siendo una alternativa más efectiva y duradera para quienes padecen obesidad extrema.
“La realidad es que muchos de estos pacientes requieren una intervención más contundente que la que pueden ofrecer los medicamentos actuales,” explicó la Dra. Heimbach. “La cirugía bariátrica no solo reduce el peso, sino que mejora condiciones metabólicas de manera más sostenida.”
La clave del éxito, coinciden los autores, ha sido el trabajo en equipo. “Este tipo de pacientes requiere más que un trasplante,” apuntó el Dr. Ty Diwan, cirujano de trasplantes y también coautor del estudio.
“El enfoque multidisciplinario, que combina hepatología, cirugía bariátrica, endocrinología y nutrición, marca la diferencia en la calidad de vida del paciente”.
Este estudio establece un precedente importante y abre la puerta a nuevas prácticas clínicas para mejorar la supervivencia y calidad de vida de quienes enfrentan simultáneamente la obesidad severa y la enfermedad hepática avanzada.







