Santiago acaba de recuperar una parte esencial de su memoria. El antiguo Hotel Mercedes, durante décadas cerrado y deteriorado, renace hoy como el Centro Cultural Banreservas y el Museo de Arte de Santiago (MAS), un proyecto que convierte a la Ciudad Corazón en epicentro del diálogo entre tradición, innovación y cultura viva. Esta transformación no solo rescata una joya arquitectónica, sino que reivindica el valor del patrimonio como fundamento de desarrollo social.
La iniciativa surge directamente de la inquietud del presidente de la República, Luis Abinader, quien instruyó la adquisición del histórico edificio para devolverle a Santiago un símbolo de su identidad urbana, social y cultural. El Banco de Reservas asumió el reto de conceptualizar un espacio que recuperara el esplendor del Hotel Mercedes y lo reinventara a favor de toda la ciudadanía. Inspirado en el modelo exitoso del Centro Cultural de Santo Domingo, se concibió una plataforma con la personalidad propia del Cibao, destinada a promover el arte, la formación cultural y la creatividad contemporánea.
Este impulso institucional encontró un acelerador decisivo en agosto pasado, cuando asumió el doctor Leonardo Aguilera como presidente ejecutivo de Banreservas. Desde el primer día, se comprometió en acelerar los trabajos, ampliar los equipos técnicos y extender las jornadas laborales con el objetivo de entregar el Centro Cultural antes de finalizar el año. Su propósito fue claro: que Santiago recibiera este espacio como un regalo de Navidad; una meta que hoy se materializa.
Pero la recuperación del Hotel Mercedes no se limita a una intervención arquitectónica. Responde a una visión cultural estructurada en tres grandes objetivos.
El primero es apoyar a los artistas, gestores y portadores de saberes del Cibao, una región reconocida por su producción artística vigorosa y su profunda vida cultural. El Centro busca proyectar esas voces, dignificarlas y ofrecer nuevas oportunidades de desarrollo.
El segundo objetivo es fortalecer el ecosistema cultural de Santiago mediante alianzas con instituciones, colectivos, universidades y gestores independientes. Se apuesta por construir una red colaborativa que potencie lo que ya existe y consolide a Santiago como capital cultural del país.
El tercero es contribuir a la revitalización del centro histórico, devolviendo dinamismo a un sector emblemático que por décadas estuvo rezagado. La rehabilitación del edificio y la activación de su entorno inmediato servirán como catalizador de la economía creativa y del turismo cultural urbano.
A todo esto se suma una propuesta arquitectónica y museográfica cuidadosamente diseñada. En el primer piso se ubicarán espacios de coworking, un Café Banreservas operado junto a Calcalí Coffee y una tienda cultural que abrirá en una segunda etapa. El segundo nivel albergará el Museo de Arte de Santiago (MAS), con la Colección de Artes Visuales de Banreservas, un acervo de maestros santiagueros y dominicanos pocas veces expuesto de manera integral.
Los tercer y cuarto pisos, junto a la terraza panorámica, serán escenarios de exhibiciones contemporáneas, programación artística, experiencias inmersivas y realidad virtual. Allí también tendrán lugar presentaciones musicales, noches bohemias y actividades que devolverán vida al corazón de la ciudad.
Las primeras exposiciones incluyen obras de Cándido Bidó, Guillo Pérez, José García Cordero, Cuquit Peña, Rosa Tavárez, y una muestra experiencial dedicada al maestro Domingo Batista, en alianza con el Centro Cultural Eduardo León Jimenes.
Este será, además, el único centro cultural del país con una sala permanente de proyectos inmersivos y con una sala de realidad virtual que ofrece contenidos patrimoniales y turísticos. Desde su apertura, el espacio iniciará una agenda conjunta con actores del centro histórico, encuentros musicales, visitas comentadas y una programación destinada a narrar la historia del propio Hotel Mercedes y su proceso de recuperación.
El renacimiento del histórico edificio confirma lo que Santiago ha sido capaz de lograr cuando la visión pública, el liderazgo institucional y la vocación cultural se alinean. La Ciudad Corazón recibe hoy un centro cultural a la altura de su historia y de su energía creativa. El país, por su parte, recupera un símbolo invaluable de su identidad.





