Un informe estableció que 22 periodistas paraguayos, de los que tres eran mujeres, fueron asesinados desde 1989, cuando comenzó el período democrático en el país, porque eran voces críticas contra el narcotráfico, el crimen organizado y la corrupción, afirmaron este viernes el Sindicato de Periodistas de Paraguay (SPP) y la ONG Coordinadora de Derechos Humanos (Codehupy).
"Estamos hablando de 22 periodistas asesinados en Paraguay, lo que nos muestra o nos indica un patrón de silenciamiento de voces ya en una era democrática", sostuvo el secretario general del SPP, Santiago Ortiz, que presentó el informe "Rompiendo el silencio", junto al secretario general de la Codehupy, Dante Leguizamón, cuyo padre, Santiago Leguizamón, integra esa lista al haber sido asesinado a tiros en 1991.
El reporte fue difundido en la sede del Congreso Nacional en un acto de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, en presencia de varios familiares de las víctimas que aportaron testimonios y fotografías a la investigación de campo realizada para el informe por los comunicadores Andrés Colmán Gutiérrez y Desirée Esquivel.
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Paraguay recuperó la democracia tras la dictadura que Alfredo Stroessner en el periodo 1954-1989.
Ortiz manifestó que los asesinatos de periodistas no fueron hechos aislados, ni casuales, sino que forman parte de "un modelo económico, político socio-social, institucional que busca acallar voces críticas".
"Estamos hablando de que los compañeros han sido asesinados en un contexto donde se enseñorean el narcotráfico, el crimen organizado, el contrabando, la corrupción pública", agregó.
Las víctimas trabajaban mayoritariamente en radio y trataban esos temas localmente en ciudades o departamentos fronterizos y, a veces, tocaban intereses de "caudillos" políticos locales, según Ortiz.
De los 22 casos denunciados, solo tres han sido investigados hasta la sentencia, lo que supone "un mensaje de impunidad" desde el Estado para los autores de los crímenes, lamentó el dirigente sindical.
Asimismo, destacó el caso de tres comunicadoras, cuyas historias no habían sido visibilizadas hasta ahora, pero cuyas "voces también formaron parte de la lucha histórica en defensa de la liberta de expresión".
A su turno, Leguizamón dijo que, tras la muerte de su padre en 1991, "resultó mucho más fácil a la mafia, a los caudillos locales y a otros poderes que están en la sombra y no tanto, seguir asesinando a periodistas como una herramienta de silenciamiento".
Por eso, consideró importante citar a los informadores y el año de su asesinato: Calixto Mendoza (1997), Benito Jara (2000), Salvador Medina (2001), Yamila Cantero (2002), Samuel Román (2002), Ángela Acosta (2006), Alberto Palma (2007), Martín Ocampo (2009), Merardo Romero (2011), Marcelino Vázquez (2013), Carlos Artaza (2013).
La lista incluye a Arsenio López (2014), Fausto Alcaraz (2014), Édgar Fernández (2014), Pablo Medina (2014), Antonia Almada (2014), Gerardo Servian (2015), Édgar González (2017), Lorenzo "Leo" Veras (brasileño, 2020), Humberto Coronel (2022) y Alexander Álvarez (2023).





