Washington.– La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) ha revelado que la actividad de los astronautas durante las misiones Apolo provocó cambios en la temperatura del suelo lunar, un fenómeno detectado a partir de datos recolectados en experimentos científicos instalados en la superficie del satélite.
El hallazgo se basa en mediciones realizadas durante las misiones Apolo 15 y Apolo 17, donde los astronautas colocaron sondas para estudiar el flujo de calor en el subsuelo lunar. Décadas después, científicos que analizaron estos datos restaurados observaron un incremento gradual en la temperatura del regolito el polvo fino que cubre la Luna en las zonas donde se llevaron a cabo los experimentos.
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De acuerdo con los investigadores, este aumento no responde a procesos naturales, ya que la Luna carece de atmósfera y actividad geológica significativa. En cambio, se atribuye a la interacción humana con la superficie, ya que al caminar, perforar y manipular el terreno, los astronautas alteraron las propiedades del regolito, haciéndolo más compacto y menos reflectante.
Este cambio permitió que el suelo absorbiera mayor cantidad de radiación solar, incrementando la transmisión de calor hacia el interior. Aunque el efecto fue localizado y limitado a las áreas de exploración, el descubrimiento demuestra que incluso actividades humanas puntuales pueden generar modificaciones medibles en entornos extraterrestres.
El estudio aporta nuevas perspectivas sobre la exploración espacial y subraya la necesidad de considerar el impacto de la presencia humana en otros cuerpos celestes, especialmente ante futuras misiones que buscan establecer una presencia más prolongada en la Luna.








