El 28 de mayo de 2025, el secuestro del odontólogo Julio Amílcar Martínez Murillo en Villa Canales marcó un nuevo capítulo en los crímenes de alto impacto en Guatemala.
Según información retomada de La Hora GT, ese día, Julio había modificado su rutina habitual con motivo del cumpleaños de su hija mayor. Las primeras horas transcurrieron dentro de la normalidad, hasta que, cerca de las nueve de la mañana, el odontólogo ingresó a un centro comercial en la ruta a El Salvador, sin sospechar que había sido vigilado y seguido.
De acuerdo con la investigación presentada por el Ministerio Público (MP), la mañana del secuestro, Julio salió de su residencia y fue interceptado por tres vehículos que ya lo vigilaban desde el parqueo de un restaurante de comida rápida.
Julio Amílcar Martínez Murillo fue interceptado por secuestradores cuando regresaba de comprar desayuno para su familia. (Cortesía: La Hora GT)
La Hora GT detalló que los secuestradores se habían reunido previamente en ese lugar para coordinar el operativo. Entre los implicados identificados por las autoridades figura Julio Alejandro G., quien habría facilitado el uso de los automóviles y cuyo vínculo personal con la víctima permitió anticipar sus movimientos.
Las cámaras de seguridad que reconstruyeron el secuestro
Las cámaras de seguridad del centro comercial registraron la llegada de Julio y, minutos después, su salida junto a uno de los vehículos que lo perseguía. Los registros muestran cómo el odontólogo fue seguido por una Toyota Tundra, una Ford Explorer y un Jeep Compass, los mismos automotores observados en el estacionamiento de un restaurante de comida rápida, según La Hora GT.
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Los vehículos mantuvieron el seguimiento durante aproximadamente 8 kilómetros, hasta el cruce de la carretera El Salvador hacia la aldea El Jocotillo, punto donde se perdió la señal de las cámaras urbanas.
El análisis de los videos de seguridad, presentado por la Fiscalía en audiencias, permitieron rastrear la secuencia de los hechos. Se observa cómo los automóviles de los secuestradores se adelantan al de la víctima y lo obligan a detenerse en un paraje sin vigilancia, utilizando como señuelo una supuesta falla mecánica. Según La Hora GT, en ese tramo sin cámaras, Julio habría sido privado de su libertad, lo que explicaría la ausencia de imágenes posteriores tanto de su vehículo como de los de los perpetradores.
Los minutos posteriores resultaron decisivos para la investigación. En el trayecto de regreso hacia la capital, cámaras adicionales captaron el paso de la Toyota Tundra y la Ford Explorer en dirección a la ciudad de Guatemala, seguidos poco después por el vehículo de la víctima.
Fue la hermana del odontólogo quien confirmó la desaparición: alertada por la falta de comunicación, localizó el vehículo y acudió a la PNC en busca de auxilio. (Cortesía: La Hora GT)
Uno de los elementos clave fue la localización del pickup de Julio en la entrada del condominio Arrazola, donde fue abandonado. La Hora GT reportó que las cámaras de seguridad documentaron el momento en que una persona descendía del automóvil y abordaba el Jeep Compass, cerrando así el recorrido registrado por las autoridades.
Un rescate fallido
La desaparición del odontólogo fue confirmada cuando la hermana de la víctima, alertada por su ausencia, localizó el vehículo y buscó asistencia de la Policía Nacional Civil (PNC).
Las llamadas de los secuestradores no tardaron en llegar: exigieron un rescate de Q5 millones, cifra que coincidía con el valor de un terreno que Julio planeaba vender en El Jocotillo. Pese a la entrega de parte del dinero, la familia no obtuvo la liberación del profesional, cuyo paradero sigue siendo desconocido hasta la fecha, como relata La Hora GT.
El Ministerio Público presentó una serie de pruebas, entre ellas escuchas telefónicas y fotogramas de videovigilancia, que refuerzan la hipótesis de un secuestro planificado y ejecutado con información privilegiada sobre la rutina de la víctima. La investigación permitió identificar a cinco implicados: Julio Alejandro Girón C., Carlos Antonio G., Juan Ubaldo T., Juan Oswaldo T. y Paola Isabel D., todos vinculados formalmente al proceso penal por plagio o secuestro.
Los secuestradores exigieron Q5 millones de rescate, monto que coincidía con el valor de un terreno que Julio Martínez planeaba vender en El Jocotillo. La familia reunió y entregó una parte del dinero, pero el odontólogo nunca fue liberado y su paradero sigue sin determinarse. (Cortesía: La Hora GT)
El proceso judicial avanza mientras el paradero de Julio sigue sin resolverse
Durante las audiencias, se revelaron grabaciones que documentan el seguimiento y la coordinación entre los secuestradores antes y durante la ejecución del delito. La Hora GT subrayó que uno de los elementos más impactantes fue la última comunicación de la víctima registrada por WhatsApp, en la que un hombre le ordena que siga conduciendo y, segundos después, la llamada se interrumpe.El Ministerio Público presentó escuchas telefónicas y fotogramas de videovigilancia durante audiencias.
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El proceso judicial continúa en etapa intermedia, con la expectativa de que las pruebas presentadas por el Ministerio Público permitan avanzar hacia un juicio formal.
Según el reporte de La Hora GT, las autoridades mantienen abiertas varias líneas de investigación para esclarecer el destino de Julio, mientras la familia y la sociedad guatemalteca exigen justicia en un caso que ha expuesto los riesgos que enfrentan los profesionales en el país.





