Al poner en una balanza el intercambio entre la República Dominicana y China, esta se inclina casi totalmente en favor del gigante asiático, y coloca en desventaja o pérdida a Quisqueya.
Mientras el China es el segundo país desde donde más llegan importaciones a la República Dominicana, en materia de exportaciones es el séptimo, y como generador de Inversión Extranjera Directa (IED), no figura ni siquiera entre los primeros 20 países generadores de IED, en una lista donde figuran hasta pequeñas islas del Caribe, y no un gigante económico como China, es decir, no invierten en nuestro país.
Esta relación comercial desventajosa se traduce en una importante erosión de las divisas que produce la economía dominicana.
En el año 2024, el intercambio total entre ambos países fue de US$5,530.43 millones, de los cuales US$5,204.60 millones corresponden a importaciones y solo US$$326 millones por exportaciones, arrojando una abalanza negativa de -US$4,878.77 millones.
Según datos a octubre de 2025, este año el panorama no es muy diferente, el intercambio comercial total asciende a US$4,725.90 millones, de los cuales US$4,460.75 millones corresponden a importaciones y US$265 millones a exportaciones, para una balanza comercial negativa de US$4,195.60 millones.
Aunque las exportaciones hacia China van en crecimiento y autoridades promotoras del país como Prodominicana apuestan a ese país como un destino que ayudará a diversificar las exportaciones, la realidad es que las importaciones son mucho más y crecen a un ritmo mucho más rápido.
Los US$325,8 millones totales exportados a China en 2024 revelan un crecimiento interanual de un 35.0%, absoluto de US$84.4 millones, habiendo exportado 151 productos, de 113 exportadores, y desde 9 diferentes provincias del país.
De esas exportaciones totales, US$$171.4 millones corresponden al régimen de zonas francas y $154.3 al régimen nacional.
A octubre de 2025, de los US$265 millones que se han exportado, registrando es ese periodo un crecimiento interanual 2.0%, y una variación absoluta de US$5.3 millones, a través de 168 productos, de 108 exportadores, y desde 8 distintas provincias del país. En este año corresponden al régimen nacional US$140.4 millones, y de zonas francas US$124,6 millones.
Las exportaciones hacia China son fundamentalmente de minerales, escorias y cenizas, tabaco y sucedáneos, instrumentos y aparatos fotográficos, ópticos, cinematográficos, de control y precisión, y aparatos médicos y quirúrgicos.
En menor proporción; cobre y manufactura de cobre, productos farmacéuticos, materias plásticas y manufactura, máquinas y aparatos eléctricos.
China también se impone como productor de vehículo, aunque el stock del parque vehicular dominicano sigue siendo de automóviles provenientes de Japón, Estados Unidos y Corea, China es ya el cuarto actor del mercado, con 14.11% de participación, impulsada por marcas eléctricas y de bajo costo y creciendo cada año.
Pese a estos datos, Prodominicana es más optimista. Esta entidad entiende que la cooperación entre China y República Dominicana ya muestra resultados concretos, con empresas chinas operando en zonas francas dominicanas y generando más de 10,000 empleos directos e indirectos.
En el sector turismo, el porte de China tampoco, aún, no es significativo, cualquier país de la región más pequeño en termino de población y economía emite más turistas hacia la República Dominicana.
En 2024, el total de turistas chinos que visitaron nuestro país fueron apenas 21,131, incluso el menor emisor del continente asiático. En 2025, han llegado 18,791.
¿Falta diligencia?
Tras siete años y seis meses de aperturadas las relaciones diplomáticas entre República Dominicana y China, los resultados no corresponden con las expectativas que se generaron ese histórico día primero de mayo de 2018 cuando el Gobierno dominicano y el de la República Popular China establecieron formalmente relaciones.
Seis meses después se produjo la primera visita oficial de un presidente dominicano, con el entonces mandatario Danilo Medina, quien viajo a Beijing para reunirse con el presidente chino Xi Jinping y el Primer Ministro, Li Keqiang, acompañado nutrida comisión política y empresarial dominicana.
Sin embargo esa trayectoria que llevaban las relaciones dominico china tomaron un giro a partir de año 2020, primero por la pandemia del covid-19 que redefinió muchos aspectos comerciales y logísticos y segundo por la visión del Gobierno del presidente Luis Abinader, que ha puesto todos los huevos en la canasta estadounidense.
El Gobierno posesionado en agosto de 2020, parece desconocer en que archivo la gestión anterior dejó los 18 acuerdos bilaterales firmados con China en noviembre de 2018.
Aunque no es posible medirlo, ese cambio de visión entre Gobiernos con relación a China explica porque no están llegando decenas de aerolíneas trayendo a cientos de miles de turistas chinos cada mes, y porque no están saliendo cientos de contenedores cargados de tabaco y ron hacia China, como se concibió hace siete años y seis meses cuando se formalizaron las relaciones.
Quiérase o no, la economía China es una realidad, y más vale tratar de sacar algo de provecho, que darle la espalda a solicitud de un socio importante, y que de igual manera los bienes que produce de ese país sigan arropando nuestro mercado, presionando el déficit comercial, y sacando una buena parte de los dólares que tanto del cuesta a la economía dominicana producir.







