El economista asegura que este año es una señal de alerta para el 2026
SANTO DOMINGO.– El economista Haivanjoe Ng Cortiñas advirtió este lunes que la economía dominicana cerrará el 2025 con un crecimiento de apenas entre 2.2% y 2.3%, su nivel más bajo en 16 años en condiciones de normalidad, una desaceleración que calificó como alarmante y que ocurre a pesar de que los ingresos en divisas por turismo, remesas, exportaciones e inversión extranjera alcanzarán un récord histórico estimado en US$46,000 millones.
Para Ng Cortiñas, esta paradoja –un sector externo pujante junto a una economía interna estancada– es la evidencia más clara de que el país está atrapado en la inercia. Afirma que los US$46,000 millones son un colchón de estabilidad que evita una crisis mayor, pero también enmascaran la gravedad de la parálisis estructural interna.
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En ese sentido, asegura que el dinamismo externo ya no logra transmitirse al resto de la economía porque no existe una fuerza doméstica que empuje hacia adelante. “Simplemente, la economía del 2025 ha estado rodando por inercia”, afirmó el economista en su nota informativa de cierre de año.
Panorama macroeconómico agravado
Ng Cortiñas detalló que este desempeño, muy por debajo del potencial de crecimiento de 5%, representa un retroceso significativo. Señaló que el panorama se agrava con una inflación que concluiría el año en 4.5%, por encima de la meta oficial de 4.0%, lo que significa que los precios crecieron casi el doble que la actividad económica real, erosionando el poder adquisitivo de los ciudadanos.
Apuntó que uno de los factores centrales de esta desaceleración es la drástica caída del crédito bancario en moneda nacional, cuyo crecimiento se ubicó en torno al 9.0%, muy por debajo del ritmo usual de 15.0%. Agregó que esta restricción crediticia impactó directamente a sectores tradicionalmente motores, como la construcción, las zonas francas, la manufactura local y el comercio, los cuales mostraron un comportamiento deprimido durante el año.
Finanzas públicas y un gasto que no impulsa
En otro orden, Ng Cortiñas alertó sobre un deterioro progresivo de las finanzas públicas dominicanas, pronosticando que el déficit fiscal se elevaría a cerca del 3.2% del PIB, mientras el saldo de la deuda pública asciende a US$61,360 millones, equivalente a casi el 48.0% del PIB.
Hizo hincapié en que la estructura actual del gasto público restringe toda posibilidad de empujar la economía, tal como ha acontecido en este año 2025. “Con un gasto corriente que consume el 88.0% del presupuesto total y una inversión de capital de solo 12.0%, es muy difícil generar un impulso económico interno sostenible”, sostuvo.
Asimismo, expresó preocupación por el financiamiento del gobierno a través del Banco Central, que superó los RD$35,000 millones, lo cual contribuye a presiones inflacionarias internas y mantiene las tasas de interés activas en niveles elevados, sobre el 14.3%.
Vulnerabilidad externa y presiones cambiarias
El economista planteó la urgente necesidad de replantear el modelo productivo, argumentando que el récord de divisas confirma que el país es bueno atrayendo ingresos externos, pero también revela una dependencia extrema de sectores sensibles. “Si no diversificamos, aumentamos la productividad y modernizamos el aparato productivo, vamos a quedarnos atrapados no solo en la inercia, sino en la vulnerabilidad”, enfatizó.
Detalló que dicha vulnerabilidad se hizo evidente en el mercado cambiario durante el 2025, el cual mostró estrés y obligó al Banco Central a intervenir en varias ocasiones para contener la depreciación del peso. La tasa de cambio cerraría por encima de RD$64.15, para una depreciación anual cercana al 4.5%.
2025 es una señal de alerta para 2026
Ng Cortiñas indicó que los resultados económicos del año que finaliza deben interpretarse como una señal de alerta máxima sobre los factores internos que limitan el crecimiento.
“Este año demuestra que la República Dominicana no puede seguir confiando en que la economía se sostendrá por inercia o solo por un sector externo favorable. Es tiempo de variar la política económica oficial; de lo contrario, nos acostumbraremos con nota negativa a un crecimiento que aporta cada vez menos al progreso”, afirmó.
Finalmente, lanzó una advertencia sobre el próximo año: de no revertirse los factores de esta parálisis interna, el 2026 podría finalizar con resultados similares, favoreciendo el descontento social que se está acumulando, además de la pérdida de confianza que muestra la población en quienes hacen gestión pública, fundamento que podría amenazar la estabilidad que por décadas ha exhibido la economía dominicana.





