La sala especializada en terrorismo de la Corte de Apelación de Túnez mantuvo este viernes las penas de prisión para casi los cuarenta opositores tunecinos condenados por "complot contra la seguridad del Estado", tras la audiencia de apelación celebrada este jueves.
Según la agencia oficial tunecina TAP, las condenas oscilan entre los cinco y 45 años de cárcel y la absolución de uno de los acusados, en el mayor juicio celebrado en el país contra destacados empresarios, políticos y figuras públicas tunecinas.
Por su parte, Human Rights Watch (HRW) aseguró en un comunicado posterior que el Tribunal condenó hoy a 34 de los cuarenta acusados, mientras que tres personas fueron absueltas, incluido un imputado que se encontraba detenido arbitrariamente desde febrero de 2023.
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El pasado abril, un tribunal tunecino condenó en primera instancia a 37 de los 40 acusados con penas de hasta 66 años de cárcel, como la que recayó en el empresario Kamel Eltaief.
El político Khayam Turki, con pasaporte español como hijo de exiliada, fue condenado a 48 años; el exdirigente del partido Ennahdha, Noureddine Bhiri, a 43 años, y el dirigente de la coalición opositora Frente Nacional de Salvación (FNS), Ahmed Nejib Chebbi, recibió una condena de 18 años, igual que su hermano Issam.
La mayoría de las penas dictadas entonces superaban los 13 años, además de una condena de 4 años, dos de 8 y una de 10 años, y 15 condenados en rebeldía, como el intelectual francés Bernard-Henri Lévym, refugiado en Francia.
La mayor pena de cárcel se reduce con esta apelación a los 45 años sin que hayan trascendido los detalles de cada una de las condenas y afectados.
"Estas duras penas de prisión son consecuencia de una grave distorsión del sistema judicial y solo buscan silenciar a la disidencia. Túnez, bajo el régimen de (el presidente) Kais Said, ha regresado a los años más oscuros de la era de Ben Ali (dictador derrocado en la revolución de 2011)", declaró hoy Ahmed Benchemsi, director de comunicaciones para Oriente Medio y el Norte de África de HRW.
Según HRW, este proceso de apelación "fue apresurado y se les negaron a los acusados sus derechos más básicos, empezando por el derecho a estar presentes en la sala del tribunal durante su propio juicio".
Organizaciones internacionales ya habían denunciado el proceso judicial por falta de transparencia y de pruebas de cargo y Human Right Watch (HRW) lo calificó en su momento como un juicio sin "mínima muestra de justicia".
HRW ha alertado de una intensificación de la represión de la disidencia y de los críticos contra el presidente tunecino.






