Santo Domingo.- El Instituto de Investigaciones Socioeconómicas y Empresariales (INISE) presentó su más reciente Análisis de Coyuntura Económica, advirtiendo que, a pesar de una reducción en la pobreza monetaria y un crecimiento en los ingresos laborales, persisten profundas desigualdades, desequilibrios fiscales, y una preocupante dependencia del turismo y la deuda externa.
El informe señala que la pobreza monetaria en República Dominicana descendió de 23.0% en 2023 a 19.0% en 2024, y la pobreza extrema alcanzó su nivel más bajo histórico al caer de 3.2% a 2.4%. Este avance se atribuye principalmente al aumento del salario real en un 4.3%, impulsado por el crecimiento de los ingresos laborales.
Sin embargo, el crecimiento económico no ha ido de la mano con una mayor equidad, ya que la desigualdad en los ingresos continúa ampliándose debido a la baja productividad y a la concentración de beneficios en sectores específicos.
La situación de los sectores productivos clave también es motivo de preocupación. La explotación minera cayó un 15.9% y la manufactura local se contrajo un 2.9%. Aunque la manufactura en zonas francas creció apenas un 1.0%, esto refleja una clara desaceleración del aparato productivo nacional.
El análisis del INISE también alerta sobre la alta dependencia del turismo como fuente principal de ingresos, lo cual representa un riesgo en términos de sostenibilidad económica. Aunque las exportaciones aumentaron en un 8.27%, las importaciones crecieron un 4.04%, ampliando el déficit comercial.
A pesar de que los ingresos fiscales aumentaron en 13.4%, la baja ejecución del gasto de capital y el creciente déficit cuestionan la eficiencia del gasto público. A diciembre de 2024, la deuda pública consolidada alcanzó el 57.9% del PIB, y aunque el índice EMBI mejoró, el endeudamiento sigue generando alarma entre analistas económicos.
El INISE también señala que la depreciación del peso frente al dólar, en un contexto de volatilidad internacional, eleva los costos de producción y afecta la competitividad del país, sobre todo en industrias que dependen de materias primas importadas.
A su vez, esta depreciación impacta el pago de intereses de la deuda externa, especialmente los más de US$30,000 millones en bonos soberanos, al elevar la demanda de dólares para cumplir con obligaciones internacionales. Esto, advierte el informe, incrementa la dolarización de la economía, lo que a su vez debilita el valor simbólico y funcional del peso dominicano.
Las fluctuaciones cambiarias, según el análisis, generan incertidumbre para empresarios e inversionistas, quienes optan por retrasar sus planes o mover sus capitales a activos en divisas extranjeras. Esto afecta tanto la inversión productiva como la estabilidad financiera nacional.
El INISE concluye que, aunque los indicadores macroeconómicos muestran una aparente estabilidad, la estructura económica del país continúa enfrentando fragilidades estructurales que deben ser atendidas con políticas públicas más equitativas, diversificación productiva y un uso más eficiente del gasto y la inversión estatal.