Santo Domingo.- Familias, con la mirada perdida y el alma en ruinas, esperan sin esperanzas en las instalaciones de Patología Forense de la Zona Universitaria los cuerpos sin vida de las víctimas mortales del colapso del techo del Jet Set la madrugada del pasado martes.
La tragedia del Jet Set no solo dejó cuerpos sin vida, dejó hogares vacíos, hijos sin padres, madres sin abrazos y un silencio insoportable. Los gritos desesperados retumban en el lugar al momento en que algunos reciben la noticia de que su pariente se encuentra entre los fallecidos.
Al conocer este dato, la desesperación aumenta, ya que a partir de este momento se inicia el proceso de autopsia, que puede durar días. Varias de las personas que se encuentran a las afueras han reprochado la lentitud del proceso.
“Estamos desde el martes con un pariente que no aparecía y estábamos esperando el código. Tenemos el código desde las siete de la mañana, pero para poder entregarnos el cadáver tenemos que esperar que suba la imagen al sistema, y esta es la hora que la imagen no sube al sistema”, manifestó de manera enérgica Augusto Familia, quien perdió un amigo cercano en el fatídico suceso.
Otro de los casos es el de los familiares de una pareja de esposos, quienes desearon mantener su identidad oculta. Estos contaron a este medio que el matrimonio dejó tres niños en la orfandad, uno de ellos con una condición especial.
Sobre la tragedia
Este pasado 8 de abril, la discoteca Jet Set en Santo Domingo, República Dominicana, sufrió el colapso de su techo durante un concierto del reconocido artista de merengue Rubby Pérez.
Este trágico incidente resultó en la muerte de al menos 221 personas y dejó 189 heridos. Entre las víctimas se encontraban figuras públicas como la gobernadora de Monte Cristi, Nelsy Cruz, y el exjugador de béisbol Octavio Dotel.





