Santo Domingo.- Las lluvias de los últimos días han dejado al descubierto una realidad que muchas veces pasa desapercibida en el Gran Santo Domingo: los perros abandonados que recorren las calles buscando refugio y alimento. Cada charco, acera y esquina muestra a estos animales intentando sobrevivir bajo la lluvia, mientras la ciudad sigue su ritmo habitual.
En un recorrido por las avenidas Winston Churchill, 27 de Febrero y la Duarte se puede observar cómo los caninos buscan cobijo bajo carros estacionados, bajo árboles, corriendo riesgos de accidentes. La mayoría son cachorros o perros adultos que parecen nunca hacer tenido un hogar.
La situación refleja un problema más profundo: la falta de conciencia sobre la tenencia responsable de mascotas y el abandono. Las lluvias agravan su vulnerabilidad, ya que aumenta el riesgo de enfermedades, hipotermia y accidentes viales.
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Organizaciones de rescate animal insisten en la importancia de denunciar casos de abandono, apoyar refugios y fomentar la adopción responsable. Sin embargo, mientras esas acciones no se masifiquen, los perritos seguirán enfrentando días difíciles, especialmente en temporada de lluvias.
Este panorama invita a la reflexión sobre nuestra responsabilidad como sociedad, no solo en proteger a quienes dependen de nosotros, sino en generar un entorno más seguro y humano para todos los seres vivos que comparten la ciudad.
La lluvia no solo moja las calles del Gran Santo Domingo; también recuerda que la empatía y la acción son necesarias para cambiar la suerte de quienes no tienen voz en la ciudad.







