Hoy, 16 de marzo, el sentimiento es el mismo en cada dominicano. Hay un malestar persistente que solo el paso de los días ayudará a aceptar esta derrota en el Clásico Mundial de Béisbol 2026.
El equipo dominicano quedó varado en la curva, justo cuando se preparaba para enderezar en la última recta rumbo a la gloria.
Leer más: Cinco selecciones se despiden temprano del Clásico Mundial de Béisbol 2026
Todos sabíamos que no sería fácil esta prueba, pero confiábamos en salir con la victoria. Sin embargo, el equipo de Estados Unidos -un tragón de siete cabezas y con la ayuda del umpire que dio más razón a la idea de que las reglas de juego deben seguir modernizándose con la tecnología- se empantalonó y le echó agua a los planes del equipazo comandado por Albert Pujols, que demostró con caballerosidad que está más que listo para dirigir Grandes Ligas, y a todo un pueblo que lleva la pasión por el béisbol tatuada en la sangre.
Hasta el cielo lloró con una rara lluvia que cubrió la capital dominicana tras la derrota del Dream Team quisqueyano. El silencio se volvió pesado y dormir, una pesadilla.
Pero así es el béisbol. Se gana o se pierde. Hoy nos tocó perder, pero ganamos experiencia y se que nuestras estrellas del béisbol lo harán mejor en la próxima estación.
Espero que todos tengan un gran año en las Grandes Ligas que casi inicia.
Nos vemos en el próximo Clásico Mundial de 2029, si Dios lo permite, con más ánimo y pasión.





