Santo Domingo.– Televisores encendidos, clientes reunidos frente al mostrador y el volumen más alto de lo habitual marcaron este 27 de febrero en varios colmados de los barrios del Distrito Nacional, donde realizamos un recorrido para conocer el ambiente durante la rendición de cuentas del presidente Luis Abinader ante el Congreso Nacional.
En sectores como Villa Juana, Villa Consuelo y Villas Agrícolas, algunos comerciantes y clientes seguían atentos cada palabra del mandatario, considerando que el discurso representa una oportunidad para informarse sobre los avances y planes del Gobierno.
“Siempre lo escucho. Es importante saber qué se ha hecho y qué viene para el país”, expresó Rafael Méndez, propietario de un colmado en Villa Juana, mientras acomodaba mercancía sin perder de vista la pantalla. “Uno tiene que estar claro en lo que está pasando.”
En otro establecimiento de Villa Consuelo, también prestaban atención al mensaje presidencial. Para ellos, los anuncios sobre empleo y seguridad eran clave.
“Queremos oír si van a decir algo nuevo para los jóvenes, porque la cosa está difícil”, comentó Anderson Ruiz, de 23 años.
Sin embargo, no todos compartían el mismo entusiasmo. En Villas Agrícolas, algunos optaron por continuar sus conversaciones habituales sin mirar el televisor.
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“Yo no voy a perder mi tiempo en eso. Siempre prometen y uno sigue igual”, dijo Manuel Torres, quien afirmó haber perdido la esperanza en que los discursos oficiales se traduzcan en cambios reales.
El recorrido evidenció una mezcla de expectativas y escepticismo entre los ciudadanos. Para algunos, la rendición de cuentas es un ejercicio democrático necesario, para otros, es un acto que ya no genera ilusión.
Mientras en el Congreso Nacional el presidente ofrecía detalles sobre la gestión gubernamental, en los colmados, escenarios cotidianos de debate popular, se reflejaba en la calle una ciudadanía dividida entre quienes aún esperan respuestas y quienes sienten que las palabras ya no bastan.







