Escritor: Dr. Mizael Burnet / Divulgador Científico
Por momentos, ¿no has sentido cómo tu mente divaga, pierdes el control de ella y, de repente, corre a gran velocidad en el tiempo, creando resultados alternos que, tal vez, si los detallas por separado, no tienen lógica? Algunos son de miedo, otros de tu futuro o, tal vez, algunos de tu pasado.
Iniciaré diciéndote: notar la distracción y que tu mente divaga o está perdida es el primer paso y el más importante. Existe una parte de nuestro cerebro llamada red neuronal por defecto; es la que activa ciertos lugares de nuestro cerebro y, al hacerlo, la mente divaga y comienza a pensar tanto en el pasado como en el futuro, además de en ciertas inquietudes y miedos. Esto, por momentos, nos provoca cierta ansiedad solo por pensar sin controlar lo que pensamos.
Cosa contraria ocurre cuando logramos reconocer que nuestra mente divaga e intentamos “atraparla” y controlar esos pensamientos vagos. En ese momento, una parte de nuestro cerebro se enciende, llamada corteza prefrontal dorsolateral (CPFdl). Esta es grandiosa porque pertenece a la corteza anterior, la misma que se encarga de los pensamientos juiciosos, razonables y lógicos. Por lo tanto, la CPFdl nos permite razonar esos pensamientos vagos y poder controlar nuestra mente. Esa misma corteza es la que nos diferencia de ciertos primates y animales.
Cuando logramos activar la CPFdl, no se desactivan las áreas que también generan pensamientos de miedo e inquietudes; al contrario, todos se mantienen activos, pero ahora no lo hacen bajo su control aleatorio, sino que la CPFdl los organiza y les proporciona la parte lógica. Al hacerlo, nuestro cerebro empieza a buscar posibles soluciones a esos miedos y a esas situaciones que podemos enfrentar en el futuro; y, en vez de ser algo negativo, ahora se vuelve totalmente positivo.
La clave está en no huir de nuestros pensamientos negativos —al final, solo son pensamientos—; más bien, razonémoslos para así activar la parte lógica y poder encontrar un mundo de soluciones.
Por cierto, la red neuronal por defecto está completamente activa en los ataques de pánico, la ansiedad y la depresión, así que es mejor que aprendamos a controlarla.






