Un especialista en sueño asegura que la intimidad antes de acostarse puede favorecer un descanso más profundo y reparador. Según explica, si una persona tiene dificultades para conciliar el sueño, tener sexo antes de dormir podría ayudarle a relajarse y dormir mejor durante la noche.
El beneficio no se debe únicamente al esfuerzo físico. Cuando la intimidad ocurre con alguien con quien existe un vínculo afectivo, el organismo libera distintas hormonas y neurotransmisores asociados al bienestar y la relajación, lo que facilita la transición al sueño.
Con la llegada del Día de San Valentín, la psicofisióloga Dra. Kristen Holmes explicó por qué la actividad sexual y el descanso nocturno están estrechamente conectados. En declaraciones recogidas por un artículo publicado por Daily Mail, señaló que el efecto puede compararse, en cierto modo, con el de una bebida relajante: ayuda a disminuir tensiones y crea condiciones favorables para el descanso.
En cierto modo, el sexo es similar al alcohol en el sentido de que "una bebida" puede relajarte, creando las condiciones para la intimidad y la relajación", dijo Holmes a The Telegraph .
Durante la excitación y especialmente en el orgasmo, el cuerpo libera una combinación de sustancias químicas relacionadas con el placer, el apego y la confianza. Entre ellas destaca la oxitocina, conocida como la “hormona del amor”, que contribuye a reducir el cortisol, la principal hormona del estrés.
Al mismo tiempo aumenta la serotonina, vinculada con el bienestar emocional y la relajación. Tras el orgasmo también se libera prolactina, una hormona que reduce temporalmente la excitación y genera sensación de calma y satisfacción. Todo este proceso biológico favorece que el cuerpo entre en un estado propicio para dormir.
Diversas investigaciones recientes respaldan esta relación entre intimidad y sueño. Una revisión científica de 2023 que analizó 43 estudios encontró una asociación clara entre la calidad y la duración del descanso nocturno y la frecuencia de la actividad sexual.
Otro estudio más reciente utilizó rastreadores digitales del sueño en los hogares de los participantes, en lugar de laboratorios. Los resultados mostraron que quienes tenían actividad sexual o placer personal justo antes de dormir tendían a despertarse menos durante la noche.
Más notable en las mujeres
Aunque los investigadores no pudieron determinar con exactitud el mecanismo, plantearon que la liberación hormonal posterior al orgasmo podría ser la responsable de mejorar la calidad del descanso.
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El efecto, además, pareció ser especialmente notable en las mujeres. Los datos indicaron que en las noches con actividad sexual los participantes permanecían despiertos unos 16 minutos en promedio durante la noche, frente a casi 23 minutos cuando no había intimidad.
También se observó una mejora en la eficiencia del sueño —el porcentaje del tiempo en la cama que realmente se pasa durmiendo— que aumentó hasta un 93,4 %, lo que sugiere un descanso más profundo y continuo.
Estos hallazgos cuestionan el estereotipo de que solo los hombres se duermen después del orgasmo. En realidad, los estudios indican que las mujeres también duermen más y se despiertan menos, tanto tras la intimidad en pareja como en solitario.
En conclusión, la evidencia científica sugiere que la actividad sexual y el sueño están estrechamente relacionados: "Por lo tanto, el sexo y el sueño están realmente entrelazados: cuanto mejor sea el sexo, más dormirás y viceversa", dijo el Dr. Holmes.





