Se trata de un intercambio de roles y te puede ocasionar múltiples orgasmos.
La práctica conocida como pegging, que es la penetración anal a un hombre mediante juguetes sexuales, ha dejado de ser un tabú para convertirse en una tendencia en crecimiento entre hombres heterosexuales, impulsada por su mayor presencia en la cultura popular y por un cambio en las concepciones tradicionales de la masculinidad.
El término, acuñado en 2001 por el columnista sexual Dan Savage, se ha normalizado en series, películas y hasta en programas de radio nacional.
Según el informe Feeld Raw de la aplicación de citas Feeld, el interés por el pegging ha aumentado un 200 % entre hombres heterosexuales. Este auge refleja una disminución del estigma en torno al placer anal y una ampliación de las definiciones de masculinidad.
Especialistas consultados coinciden en que el cambio responde a una revisión cultural más profunda. Paulita Pappel, fundadora de Lustery, señala que algunos hombres están cuestionando una masculinidad rígida que les prohibía explorar su propio cuerpo. “No se trata de invertir roles, sino de ampliar el mapa erótico masculino y desvincular el placer de la dominación”, explicó.
No obstante, persisten resistencias sociales. El comunicador Alex Robles reconoce que hablar abiertamente del placer anal aún puede generar rechazo, incluso en entornos que se definen como progresistas.
“Para algunas personas, que un hombre disfrute ser penetrado sigue asociándose erróneamente a una pérdida de masculinidad”, sostuvo.
Desde la sexología, Valérie Tasso advierte que el estigma proviene de una educación que asocia el control sexual con la identidad masculina.
“La orientación sexual no se define por las prácticas, sino por el deseo; el problema es la carga cultural que castiga cualquier desviación de lo establecido”, indicó.
Expertos en educación sexual recomiendan una aproximación gradual y consensuada. La coach Ally Iseman sugiere comenzar con exploración manual y uso de lubricante antes de incorporar juguetes, priorizando la comunicación y la seguridad. En la misma línea, el educador Tim Lagman subraya la importancia de normalizar la curiosidad y el consentimiento, y cuestiona por qué prácticas históricamente asociadas a la comunidad queer solo ganan aceptación cuando las adoptan hombres heterosexuales.
En conjunto, el fenómeno del pegging evidencia un cambio en las dinámicas sexuales contemporáneas, donde el placer masculino se redefine más allá de los esquemas tradicionales y se abre paso a conversaciones más amplias sobre consentimiento, diversidad y bienestar sexual.
Con información de: El País





