Un vuelo de JetBlue tuvo que regresar al aeropuerto de Rhode Island pocos minutos después de despegar, tras impactar con un coyote en la pista durante la mañana del martes.
El incidente, que involucró al vuelo 1129 con destino al aeropuerto JFK de Nueva York, ocurrió en el T.F. Green Airport, según informaron fuentes locales.
La aeronave, un Airbus A320, continuó su ascenso inicial, pero tras unos quince minutos en el aire, la tripulación anunció el regreso a Providence.
Una pasajera, Erin Drozda, relató que escuchó “un golpe” durante el despegue. El capitán lo explicó por altavoz: “Si alguien escuchó ese golpe, fue porque impactamos un coyote y vamos de regreso”.
El vuelo 1129 transportaba a más de 120 pasajeros y seis miembros de la tripulación, de acuerdo con datos proporcionados por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés).
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La FAA ha señalado que los incidentes con fauna silvestre en pistas de aeropuertos han aumentado en los últimos años. En 2022, se registraron más de 17.000 eventos de este tipo en todo el país, la mayoría con aves, aunque también con mamíferos como zorros y coyotes.
Al aterrizar, equipos de emergencia aguardaban en la pista. Allí inspeccionaron el morro del avión en busca de daños y solicitaron a los pasajeros que desembarcaran para una revisión completa.
Drozda agregó que, tras cerca de media hora dentro del aeropuerto, les informaron que el aparato estaba en condiciones y pudieron volver a abordar.
Durante el procedimiento de inspección, personal de mantenimiento de JetBlue y técnicos del aeropuerto revisaron la aeronave en busca de posibles daños estructurales.
Este chequeo es obligatorio tras cualquier colisión con fauna silvestre, según las regulaciones de la FAA, para garantizar la integridad del fuselaje y el correcto funcionamiento de los sistemas de navegación y aterrizaje.
Cronología y repercusiones del incidente
Datos del portal especializado FlightAware indican que el avión despegó a las 6:16 de la mañana y regresó a las 6:40. Posteriormente, retomó su ruta poco después de las 8:30 y aterrizó en Nueva York a las 9:06.
Aunque la demora provocó que algunos pasajeros, como Drozda y su esposa, perdieran conexiones internacionales, lograron reprogramar su viaje para el día siguiente.
Desde el aeropuerto T.F. Green, ubicado en Warwick y administrado por la Rhode Island Airport Corporation, afirmaron que el hecho no alteró la operación de otros vuelos.
Portavoces del aeropuerto precisaron que los procedimientos de limpieza de pista y control de fauna silvestre se activaron inmediatamente tras el incidente, una medida estándar en la industria para prevenir más riesgos.
JetBlue confirmó que la aeronave regresó “por precaución” tras el reporte de contacto con fauna silvestre y que el aterrizaje se realizó sin incidentes ni heridos.
La compañía subrayó que la decisión de interrumpir el trayecto y realizar una inspección exhaustiva respondió a que la seguridad de los pasajeros fue prioritaria.
El desafío de la fauna silvestre en aeropuertos estadounidenses
El impacto de animales en pistas constituye un riesgo reconocido por las autoridades aeronáuticas de Estados Unidos.
Según la Administración Federal de Aviación, el número de choques con fauna creció un 38 % entre 2017 y 2022, impulsado por la expansión urbana y la reducción de hábitats naturales cerca de los aeropuertos.
Los coyotes, en particular, se han adaptado a entornos humanos y pueden acceder a pistas a través de brechas en cercas o perímetros poco resguardados.
En el caso del T.F. Green Airport, las autoridades locales han implementado medidas de monitoreo y barreras físicas adicionales en los últimos años para reducir estos encuentros.
Sin embargo, expertos en seguridad aérea citados por la revista Aviation Week sostienen que la presencia de fauna en aeródromos estadounidenses sigue siendo un problema relevante, especialmente en aeropuertos de tamaño medio o ubicados en áreas semiurbanas.
Protocolos y antecedentes recientes
El incidente de JetBlue no es aislado. Según el Departamento de Transporte de Estados Unidos, en los últimos tres años se han reportado al menos 450 colisiones anuales entre aeronaves y mamíferos en el país.
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Aunque la mayoría no genera daños graves, algunos han producido retrasos operativos significativos y, en situaciones excepcionales, daños materiales costosos.
En 2016, por ejemplo, un vuelo de American Airlines en Chicago abortó el despegue tras chocar con un ciervo, dando lugar a la revisión de los protocolos de seguridad.
Estos episodios han impulsado el desarrollo de nuevas tecnologías de detección de fauna y el endurecimiento de los controles en los accesos a las pistas.
La experiencia del vuelo 1129 muestra cómo la combinación de protocolos de seguridad, reacción inmediata de la tripulación y coordinación entre autoridades aeroportuarias y la aerolínea evitó consecuencias mayores para los pasajeros y la operación aérea.









