Las cumbres diplomáticas se anuncian con discursos, saludos protocolares y fotos oficiales. Pero lejos del micrófono y el telón, hay otra escena: la de los contratos públicos. Una maquinaria silenciosa que mueve millones y pocas veces rinde cuentas.
Desde 2020, el Estado dominicano ha adjudicado más de RD$842 millones en al menos 117 procesos de compra asociados a cumbres internacionales, según registros oficiales. Los rubros van desde hospedaje y catering, hasta bolígrafos “premium” y fuegos artificiales. Una diplomacia de alto costo, pero baja transparencia.
Cumbre de las Américas: RD$500 millones, un solo contrato
La X Cumbre de las Américas, celebrada en 2025, es el caso más reciente —y el más caro. El Ministerio de Relaciones Exteriores adjudicó RD$500 millones a Hotelera Bávaro bajo una excepción legal, alegando que ninguna otra empresa cumplía con los requerimientos técnicos.
¿Qué incluía el contrato?
Más de 2,000 habitaciones, salones multifuncionales, centro de convenciones, helipuerto, internet garantizado y un servicio de catering de lujo para más de 2,000 personas. Todo pactado en cuatro pagos, con cláusulas que permiten al proveedor retener el 100% del dinero en caso de cancelaciones.
Y como complemento simbólico: RD$18.3 millones en chacabanas para los asistentes.
Costos ocultos
Pero ese medio billón no cuenta toda la historia. En los portales oficiales no aparecen gastos en seguridad, logística, viáticos ni traslados. Gran parte de los recursos se ejecutan desde distintas instituciones, fragmentados y sin etiquetar.
Lo mismo ocurrió en la XXVIII Cumbre Iberoamericana (2023), donde se registraron más de 30 contratos públicos por al menos RD$110 millones, en su mayoría ejecutados por el MIREX. Alojamiento, alimentación y transporte absorbieron casi RD$100 millones. El resto se repartió entre montajes, espectáculos, flores, artículos promocionales y tecnología.
Un detalle ilustra el exceso: se compraron 66 bolígrafos por RD$226,105. Los “premium” costaron RD$3,904 cada uno.
Eventos discretos, gastos millonarios
No fue la única. La 1ra Cumbre de ONU Turismo para África y Las Américas, de bajo perfil, generó RD$13.8 millones en contratos desde el Ministerio de Turismo. Solo el hospedaje y montaje costaron RD$11.1 millones. También se compraron banderas, placas, stickers y lanyards personalizados.
En total, las contrataciones ligadas a “cumbres” han sido gestionadas principalmente por el MIREX y el Ministerio de Turismo, con un patrón repetido: adjudicaciones por excepción, procesos dispersos y sin un presupuesto consolidado por evento.
Diplomacia sin límites
Incluso actividades como la Cumbre Mundial de Comunicación Política de 2025, movilizaron recursos desde oficinas como la Vicepresidencia, la Dirección de Estrategia Gubernamental y la Superintendencia de Salud, para cubrir gastos de participación institucional.
Los montos pueden parecer menores, pero son parte del mismo patrón: eventos que se presentan como oportunidades para el país, pero que raramente justifican en qué se traduce ese gasto millonario.
¿Y la rendición de cuentas?
La palabra “cumbre” ha servido como comodín para justificar desde estadías cinco estrellas hasta bolígrafos finos. Todo con dinero público. Todo sin una contabilidad clara.
Mientras se habla de austeridad, las cumbres siguen facturando. Y la chequera oficial, al parecer, no tiene fronteras.






