Santo Domingo.– Los recientes casos de violaciones grupales ocurridos en la República Dominicana han encendido la alarma en distintos sectores sociales, no solo por la crudeza de los hechos, sino también por la manera en que son difundidos en plataformas digitales. Sociólogos consultados coinciden en que este fenómeno responde a factores culturales, educativos e institucionales, y que su viralización en redes contribuye a una peligrosa revictimización.
La socióloga Virtudes de la Rosa explicó que, aunque estos casos parecen más visibles en la actualidad, no son un fenómeno nuevo en el país. “La cultura machista estructural legitima que los hombres, sobre todo en grupo, se sientan con derecho a disponer del cuerpo de la mujer. A eso se suman la falta de educación sexual en las escuelas, la poca valoración de la igualdad de derechos y, lo más grave, la impunidad”, señaló. De la Rosa advirtió que la publicación de videos en redes sociales prolonga el daño a las víctimas y reafirma la conducta de los agresores. “Lo hacen porque vuelven a disfrutarlo y entre ellos validan su hombría. Hay que detener esa revictimación digital y fomentar una cultura de respeto y prevención”, sostuvo.
En tanto, el director de la Escuela de Sociología de la UASD, Leopoldo Artiles Gil, vinculó este tipo de conductas con la pérdida de cohesión social. “Nuestra sociedad atraviesa un debilitamiento de la relación familia-escuela-comunidad, lo que reduce la capacidad de los jóvenes para internalizar normas de convivencia. A esto se suma la influencia de las redes sociales, que se han convertido en un espacio donde se normalizan conductas inaceptables”, expresó. Artiles planteó la necesidad de fortalecer el capital social en las comunidades, es decir, la capacidad de organizarse y actuar de manera colectiva para resolver problemas sociales y enfrentar estas expresiones de violencia.
Ambos especialistas coincidieron en que el Estado debe aplicar políticas públicas más drásticas contra los agresores, al tiempo que las familias y la sociedad deben asumir un rol más activo en la educación, prevención y defensa de los derechos de las mujeres.





