Un equipo internacional de científicos descubrió un fósil de tiburón con una antigüedad aproximada de 150 millones de años que podría cambiar lo que se conoce sobre la evolución temprana de estos animales marinos.
El ejemplar fue hallado en formaciones rocosas del período Jurásico y presenta un nivel de conservación excepcional, lo que permitió a los investigadores analizar con detalle su anatomía completa. A diferencia de la mayoría de los registros fósiles de tiburones —que suelen consistir únicamente en dientes aislados— este hallazgo incluye partes corporales clave que ofrecen información más precisa sobre su estructura.
El tiburón, de unos 25 centímetros de longitud, poseía un cuerpo delgado y características anatómicas inusuales. Entre los rasgos más llamativos se encuentra una estructura sensorial en la zona de la garganta, similar a una pequeña barbilla o “bigote”, que actualmente solo se observa en ciertos grupos específicos de tiburones modernos.
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Lo más relevante del descubrimiento es que el fósil combina características propias de distintos linajes actuales. Esta mezcla de rasgos dificulta su clasificación dentro de los grupos conocidos y sugiere que la diversificación de los tiburones fue más compleja de lo que se pensaba.
Los investigadores advierten que basar la evolución de estos animales únicamente en dientes fósiles puede conducir a interpretaciones incompletas o imprecisas, ya que muchas especies antiguas podrían no encajar claramente en las categorías modernas.
El hallazgo abre nuevas preguntas sobre cuándo y cómo surgieron los principales grupos de tiburones actuales, y refuerza la importancia de encontrar fósiles completos que permitan reconstruir con mayor precisión la historia evolutiva de estas especies marinas.









