Santo Domingo.– 135 estudiantes que ya completaron todos los requisitos académicos del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (ISFODOSU) denunció que la institución se niega a realizar una graduación extraordinaria, a pesar de haber solicitado de manera formal mediante cartas dirigidas a la rectora Nurys del Carmen González Durán.
Según explican, las autoridades académicas les informaron que deberán esperar hasta el próximo mes de octubre para poder graduarse, lo que implicaría un retraso cercano a un año.
De acuerdo con los egresados, la decisión afecta directamente sus oportunidades profesionales, ya que muchos necesitan el título universitario para participar en el próximo concurso de oposición docente del sistema educativo, así como para acceder a oportunidades laborales y programas de becas que exigen la certificación oficial del grado académico.
Ante esta situación, un grupo de 121 estudiantes remitió una carta formal dirigida a la rectoría y a la Junta de Directores del ISFODOSU solicitando la realización de una graduación extraordinaria, mecanismo que está contemplado dentro del reglamento institucional.
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En su comunicación, los estudiantes citan lo establecido en el Reglamento Académico de la institución, el cual dispone que el instituto puede realizar una ceremonia anual de graduación ordinaria y cuantas ceremonias extraordinarias o especiales sean necesarias, conforme a la determinación del órgano competente.
Asimismo, señalan que uno de los requisitos para convocar una graduación extraordinaria es que exista un grupo superior a 100 estudiantes en condiciones de egresar, condición que aseguran cumplir, ya que actualmente suman alrededor de 135 egresados en esa situación.
Los estudiantes también recuerdan que existe un precedente institucional, ya que el Consejo Académico del ISFODOSU aprobó una graduación extraordinaria en abril de 2024 mediante la resolución CA-03-2024-01, lo que, a su juicio, demuestra que el mecanismo es legal, reglamentario y ya ha sido aplicado anteriormente por la institución.
“Muchos compañeros han tenido que dejar pasar oportunidades de becas o empleo porque no pueden aceptar esas ofertas sin el título universitario”, expresa una de las jóvenes que prefiere ocultar su identidad.
En ese sentido, indicaron que incluso están dispuestos a asumir los costos que implique la organización de una graduación extraordinaria, con tal de que se les permita concluir formalmente su proceso académico.
Los egresados consideran que la negativa a convocar una graduación extraordinaria podría contradecir las disposiciones establecidas en el reglamento institucional y afectar el principio de igualdad, al tratar de manera distinta a estudiantes que se encuentran en condiciones académicas similares a quienes ya fueron beneficiados con este mecanismo en el pasado.






