Santo Domingo, RD. - Un momento de rutina informativa se convirtió en tragedia. La mañana de este pasado miércoles, Mario Ureña — dirigente del transporte en Santiago Oeste y presidente de la ruta “Ruta SO” — recibió la muerte súbitamente mientras participaba en una entrevista en vivo en el programa El Café de Diario 55, transmitido por el canal SúperTv55. Este hecho se convierte en uno de muchos que han partido de este mundo ante la mirada de miles de personas que los ven a través de una pantalla.
Este tipo de muertes captadas en transmisiones en vivo no son inéditas. A lo largo de la historia de la televisión y el periodismo hay registros que evidencian lo imprevisible y dramático de la transmisión en directo:
- En 1984, el cómico y mago británico Tommy Cooper sufrió un infarto durante su actuación en directo. Su desplome fue interpretado en un primer momento como parte del show, hasta que el público y el equipo técnico se dieron cuenta de la tragedia.
- En Estados Unidos, la periodista Christine Chubbuck se convirtió en la primera persona que se suicidó en directo en televisión, en 1974, durante un noticiero local.
- También está el caso de Daniel V. Jones, quien en 1998 se suicidó mientras era seguido por cámaras de un helicóptero de noticias; su muerte fue captada en vivo.
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Pero hablemos de casos más recientes de muertes de este tipo. En octubre pasado, el influencer y escalador Balin Miller, de 23 años, murió durante una transmisión en vivo mientras subía el monte El Capitán en el Parque Nacional de Yosemite, California. Una seguidora que había seguido la travesía durante cuatro días relató que presenció el accidente a través de la transmisión en línea. "Llegó a la cima, pero tuvo que recuperar sus mochilas, que se habían atascado en una roca mientras las izaba. Mientras intentaba recuperarlas, cayó y murió, todo captado en la transmisión en directo", publicó en redes sociales.

Aunque se desconocen las causas exactas, su hermano Dylan Miller dijo que Balin practicaba escalada en solitario con cuerda, una modalidad donde el escalador va protegido por una cuerda pero sin compañero. Ocurrió en la ruta de 730 metros conocida como 'Mar de Sueños'. Tras completar el ascenso, mientras recogía su equipo, aparentemente se descolgó más allá del límite de su cuerda, indicó Dylan.
En octubre pasado también, el candidato argentino en las elecciones legislativas del 26 de octubre, Hernán Damiani, de la Unión Cívica Radical (UCR, de centro derecha), falleció a los 66 años tras sufrir un infarto cuando participaba en un debate político transmitido en directo por un canal de streaming. Damiani, que se presentaba a las elecciones por la provincia de Misiones, en el norte de Argentina, participaba como invitado junto a otros candidatos en el programa La Casa y, a pocos minutos de comenzar, sufrió un infarto.
Otro hecho similar fue el cantante cristiano brasileño Pedro Henrique, quien murió de un infarto cuando cantaba en medio de un concierto en vivo. Henrique de 30 años, cayó de repente al suelo del escenario frente al público y los músicos que lo acompañaban en su actuación. Aunque algunas personas corrieron a socorrerlo y fue trasladado a una clínica cercana, el joven artista fue declarado muerto, informó Daily Mail.
Estos episodios sacuden no solo a quienes los vivieron en el momento — espectadores, familiares, periodistas — sino que reabren debates sobre la responsabilidad de los medios, los protocolos de contingencia, la salud mental y los límites éticos de la retransmisión en directo.





