SANTO DOMINGO. — El ministro de Deportes, Kelvin Cruz, expresó su indignación por el estado actual del Estadio Quisqueya Juan Marichal, tras los daños ocasionados al terreno luego de la realización de conciertos, y advirtió que se tomarán medidas para evitar que se repita esta situación.
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El funcionario calificó como “inaceptable” que una instalación que había recibido una inversión significativa del Estado, estimada en unos 500 mil dólares para su acondicionamiento reciente, presente un deterioro tan marcado en su terreno de juego.
“Estamos muy disgustados con esta situación. No se puede permitir que, luego de una inversión millonaria, el estadio termine prácticamente destruido. Eso es una vergüenza y hay que ponerle un punto final”, afirmó.
Cruz señaló que el Ministerio ya gestiona reuniones con los responsables de la administración y uso del estadio, con el objetivo de establecer un régimen de consecuencias. Incluso, no descartó intervenir el modelo de gestión actual si es necesario.
El ministro insistió en que cada daño debe tener un responsable directo que garantice su reparación, especialmente cuando se trata de eventos que generan ingresos. “No podemos permitir que el Quisqueya sea parte de un reparto; debe ser parte de una responsabilidad integral”, subrayó.
Asimismo, comparó la situación con el mantenimiento del Estadio Olímpico Félix Sánchez, donde, pese a la realización de múltiples eventos masivos, el terreno se mantiene en óptimas condiciones.
“Ahí han pasado grandes conciertos y actividades multitudinarias, y está impecable. Eso demuestra que cuando se quiere, se puede hacer bien”, indicó.
Cruz también enmarcó sus declaraciones dentro de una crítica más amplia a la cultura de descuido en infraestructuras deportivas, destacando que el país invierte miles de millones de pesos en obras de cara a los próximos Juegos Centroamericanos y del Caribe.
En ese sentido, hizo un llamado tanto al sector público como privado a asumir mayor compromiso con el mantenimiento de las instalaciones deportivas. “No podemos seguir con una cultura de abandono. La inversión pública debe dolerle a todo el mundo”, concluyó.






