Ciudad de Panamá / Bogotá. Organismos de inteligencia colombianos habrían detectado el traslado de capos, operadores financieros y presuntos testaferros del Clan del Golfo hacia Panamá, luego del ultimátum emitido por el presidente electo de Colombia, Abelardo De La Espriella, quien anunció que la organización criminal tendrá un plazo de 30 días para someterse a la justicia o enfrentará una ofensiva estatal. La información fue revelada por la revista Semana y retomada por Infobae Panamá.
Según los reportes, además del desplazamiento de algunos de sus principales integrantes, también se habría identificado el movimiento de importantes recursos económicos fuera de Colombia, una estrategia que buscaría proteger activos y garantizar la continuidad de las operaciones financieras del grupo criminal ante el endurecimiento de la política de seguridad que impulsará el nuevo gobierno.
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Aunque las autoridades no han revelado la identidad de los presuntos implicados ni el número de personas que habrían salido del país, las investigaciones apuntan a que Panamá se estaría convirtiendo en uno de los principales destinos elegidos por miembros de la organización para evitar la presión de las fuerzas de seguridad colombianas.
Cambio en la estrategia contra el crimen
Durante la campaña y tras su elección, Abelardo De La Espriella dejó claro que abandonará la estrategia de negociación con las principales estructuras criminales y adoptará una política de confrontación directa. Como parte de ese cambio, dio un plazo de 30 días al Clan del Golfo para entregarse voluntariamente a las autoridades. De lo contrario, advirtió que el Estado utilizará «todo el peso de la ley» para combatir a la organización.
Esta postura marca una diferencia con la política de «paz total» impulsada por el gobierno saliente de Gustavo Petro, que intentó establecer conversaciones sociojurídicas con el Clan del Golfo. Sin embargo, el proceso terminó deteriorándose debido a los reiterados incumplimientos atribuidos al grupo armado y, semanas atrás, el Ejecutivo reactivó la orden de extradición contra su máximo jefe, alias «Chiquito Malo», al considerar que la organización no actuó de buena fe durante las negociaciones.
Panamá bajo la lupa
La posibilidad de que integrantes del Clan del Golfo se estén trasladando a Panamá revive un escenario que ya se ha presentado en otras épocas. Históricamente, el país ha sido utilizado por organizaciones narcotraficantes colombianas como un punto de refugio temporal o de reorganización cuando aumenta la presión de las autoridades en Colombia.
La situación también cobra relevancia porque, semanas antes de conocerse estos reportes, el presidente panameño José Raúl Mulino y el presidente electo colombiano habían anunciado una mayor cooperación bilateral para combatir el narcotráfico, fortalecer el intercambio de inteligencia y perseguir las estructuras financieras de las organizaciones criminales que operan en la región.
Hasta el momento, ninguna autoridad de Panamá ni de Colombia ha confirmado oficialmente capturas o la presencia de miembros del Clan del Golfo en territorio panameño. No obstante, las investigaciones continúan y los organismos de seguridad mantienen el monitoreo de movimientos migratorios y financieros que puedan estar relacionados con la organización criminal.





