Los hutíes de Yemen, alineados con Irán, atacaron este martes un buque saudita que transportaba equipo militar en el estrecho de Bab el-Mandeb, informó la agencia de noticias Saba, controlada por el grupo insurgente. Arabia Saudita no confirmó de manera inmediata el incidente.
El Centro Conjunto de Información Marítima (JMIC, por sus siglas en inglés), organismo de seguridad naval supervisado por la Marina de Estados Unidos, informó que un carguero no identificado fue alcanzado por un proyectil mientras permanecía fondeado en aguas territoriales yemeníes, dentro del estrecho. La televisión hutí Al-Masirah difundió fotografías y un video breve en los que se distingue el nombre Tihamah en el casco.
Los hutíes habían advertido el mes pasado que atacarían cualquier embarcación saudita que intentara cruzar el estrecho, en respuesta a lo que definen como un asedio saudita sobre las zonas del norte de Yemen bajo su control. El 20 de julio declararon formalmente un embargo naval contra Arabia Saudita en el mar Rojo, acusación que Riad ha negado.
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El bloqueo tuvo efectos inmediatos: según la firma Windward, varios petroleros con carga saudita revirtieron su ruta antes de llegar a Bab el-Mandeb, y la plataforma Kpler registró caídas de más del 30% en el tránsito de buques por el estrecho. El 25 de julio, dos superpetroleros de la naviera estatal Saudi National Shipping Co. sufrieron ataques que obligaron a Arabia Saudita a suspender temporalmente sus exportaciones por esa vía.
Un soldado yemení maneja una ametralladora montada en un camión de patrulla militar en la costa de Bab el-Mandeb, Yemen.
Bab el-Mandeb conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y es uno de los pasos marítimos más transitados del mundo, clave para el petróleo y los contenedores que unen Asia, Europa y el Atlántico a través del canal de Suez. Su punto más estrecho mide apenas 29 kilómetros, lo que limita el paso a dos canales de navegación y lo convierte en un cuello de botella estratégico para el comercio global.
El contexto inmediato de este ataque incluye una escalada notable dentro de Yemen. El viernes pasado, los hutíes lanzaron misiles y drones contra campamentos de desplazados y barrios residenciales en Marib, ciudad en poder del Gobierno yemení reconocido internacionalmente, en un ataque que dejó dos muertos y catorce heridos, según Saba. Un día antes, ataques contra campamentos militares en Marib y Hadramaut habían dejado al menos 30 soldados gubernamentales muertos, una de las escaladas más letales registradas en meses.
El enviado especial de la ONU para Yemen, Hans Grundberg, advirtió el viernes que estos episodios, sumados a la reanudación de la ofensiva contra la navegación comercial en el mar Rojo, colocan al país en su mayor riesgo de retorno a un conflicto de gran escala desde la tregua auspiciada por Naciones Unidas en abril de 2022. Yemen atraviesa una guerra civil desde finales de 2014, cuando los hutíes tomaron el control del norte del país, incluida la capital, Saná, lo que derivó en 2015 en la intervención militar de una coalición liderada por Arabia Saudita en apoyo del Gobierno reconocido internacionalmente. La tregua de 2022 redujo los combates directos, pero el conflicto nunca se resolvió y las hostilidades se han reactivado de forma intermitente en los últimos meses.
Rashad al-Alimi, presidente del Consejo Presidencial de Liderazgo yemení, advirtió esta semana que las fuerzas gubernamentales ya no permitirán que los hutíes “dicten” el ritmo de la confrontación, según Saba, tras días de ataques hutíes intensificados en las provincias petroleras de Marib, Hadramaut y Shabwa. La escalada marítima se produce, además, en paralelo a la tensión en el estrecho de Ormuz, donde petroleros han sufrido ataques atribuidos a Irán en las últimas semanas, mientras se diluyen las expectativas de un acuerdo entre Teherán y Washington.
Sin confirmación saudita ni detalles sobre eventuales daños, el episodio se suma a una cadena que erosiona progresivamente la viabilidad del tránsito comercial por Bab el-Mandeb. La combinación de un bloqueo naval no resuelto y una ofensiva terrestre en expansión anticipa mayor presión sobre una de las arterias comerciales más sensibles del planeta.





