Consideran abusivo que por una infracción les retengan la motocicleta
Santo Domingo. – La discusión sobre quiénes provocan más imprudencias en las calles volvió a encenderse este sábado, luego de que el director del Instituto Nacional de Transito y Transporte Terrestre (INTRANT), asegurara que los motoristas figuran entre los principales violadores de la Ley de Tránsito. Sin embargo, en paradas y esquinas de la capital, muchos conductores de motocicletas reaccionaron con indignación y aseguran que se está creando una “etiqueta” injusta contra un sector que, según afirman, incluye a miles de trabajadores responsables.
Coincidieron en que no se puede meter a todos en la misma bolsa, porque aunque reconocen que hay motoristas que actúan de manera temeraria, también existen muchos que cumplen las reglas.
“Generalizar no es bueno. Aquí hay motoristas serios que no se pasan el rojo y andan legales”, expresó uno de los jóvenes consultados, al tiempo que señaló que otros choferes también cometen infracciones graves, pero pocas veces se habla de ellos con la misma fuerza.
En los testimonios, se repitió una queja constante: las autoridades se enfocan solo en los motores, mientras que los choferes de guaguas, carros públicos, patanas y camiones según denunciaron circulan con prácticas peligrosas sin el mismo nivel de fiscalización. Algunos mencionaron que hay guagüeros que sobrecargan las unidades, no usan cinturón y hasta manejan usando el celular, “y a esos nadie los detiene igual”.
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Otro punto que elevó el tono de las críticas fue la manera en que se aplican los operativos. Algunos motoristas dijeron estar de acuerdo con que se sancione al que se cruce el semáforo en rojo o vaya en vía contraria, pero consideran abusivo que por una infracción les retengan la motocicleta, ya que es su herramienta de trabajo. “El motor no es un lujo, es lo que me da la comida de mis hijos”, reclamó uno, asegurando que recuperar el vehículo se vuelve un proceso “difícil y humillante”, con muchos requisitos y papeleo.
También denunciaron que, para quienes viven del motoconcho o de mensajería, una multa representa un golpe fuerte porque obliga a trabajar más horas solo para cubrirla. “Para pagar eso hay que montar muchísima gente”, comentó uno de los entrevistados, insistiendo en que las medidas terminan castigando al trabajador, mientras el problema del tránsito sigue intacto.
Los motoristas piden orden y educación vial, pero reclaman que las autoridades actúen con equilibrio. “Si van a fiscalizar, que sea para todos por igual”, dijeron, reiterando que el caos en el tránsito dominicano no puede atribuirse a un solo sector.







