La enfermedad de Chagas congénita representa una amenaza silenciosa para la salud pública en El Salvador y otros países de la región, no solo por su compleja transmisión sino por su impacto multigeneracional.
La transmisión de parásitos de madre a hijo durante el embarazo, una vía que ha cobrado relevancia en la última década, sigue sumando casos a pesar de los avances diagnósticos y educativos, según estudios del Centro de Investigaciones y Desarrollo en Salud (CENSALUD) de la Universidad de El Salvador, con apoyo de la Universidad de Carolina del Sur y el Ministerio de Salud (MINSAL).
En estudios recientes realizados por estos organismos, se detectó que el 4.4% de las mujeres embarazadas evaluadas específicamente en Nahuizalco, Sonsonate, había dado positivo a la enfermedad de Chagas, una cifra considerablemente superior a la prevalencia de otras infecciones como VIH y sífilis entre donantes de sangre, que usualmente no superan el 1 %.
En más del 16 % de los núcleos familiares donde una madre resultó positiva, se identificaron otros miembros infectados, lo que subraya la naturaleza colectiva del riesgo y la necesidad de abordarlo a nivel familiar.
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La enfermedad de Chagas se origina por la infección con el parásito Trypanosoma cruzi, transmitido mayoritariamente por la picadura de la chinche triatomina, un insecto que se adapta a distintos entornos domésticos y rurales; sin embargo, la transmisión congénita ocurre cuando el parásito cruza la barrera placentaria, infectando al bebé antes de nacer. Este mecanismo adquiere relevancia en entornos donde la infestación doméstica ha disminuido, pero la carga de infección materna persiste.
El parásito Trypanosoma cruzi se transmite de madre a hijo durante el embarazo, persistiendo incluso donde ha disminuido el vector doméstico.
En los estudios citados, se documentaron casos de niños con Chagas en hogares sin vestigios del insecto, pero cuyas madres eran portadoras de la enfermedad. Esto confirma la relevancia actual de la transmisión vertical y la necesidad de tamizaje en gestantes, especialmente en zonas de alta endemicidad.
¿Por qué la atención temprana es prioritaria?
Atender la enfermedad de Chagas congénito a tiempo permite intervenir antes de que aparezcan complicaciones irreversibles, principalmente cardiacas.
El tratamiento en los primeros meses de vida puede eliminar el parásito por completo, lo que transforma el pronóstico del niño y evita secuelas en la edad adulta. Por ello, desde 2022 se practica el examen específico para Chagas a todas las embarazadas, junto con las pruebas habituales de sífilis y VIH.
El tratamiento implica evaluar si la persona es apta para recibir la medicación, debido al riesgo de toxicidad hepática y renal. La terapia, que dura aproximadamente dos meses, requiere supervisión médica y exámenes laboratoriales para descartar daños previos en órganos vitales.
Esta rigurosidad es esencial, ya que pacientes con daño cardiaco avanzado, insuficiencia renal o enfermedades hepáticas graves no pueden recibir el tratamiento, debido al riesgo de agravar su estado.
Entre el 30 y 40 % de los infectados por Chagas puede desarrollar enfermedad cardíaca años después de la infección primaria en El Salvador. (Foto cortesía CENSALUD
Complicaciones del Chagas congénito
La principal complicación registrada en El Salvador es el daño progresivo al corazón, conocido como cardiomegalia. Los resultados pueden manifestarse desde la infancia hasta la mediana edad, se han reportado casos letales en adultos jóvenes diagnosticados solo tras complicaciones cardíacas severas.
Entre el 30 y el 40 % de quienes adquieren el parásito pueden desarrollar la enfermedad clínica años después de la infección primaria.
Además de los problemas cardíacos, en otros países donde circulan cepas distintas del parásito, el Chagas puede provocar alteraciones digestivas como megacolon.
Sin embargo, en El Salvador los estudios han determinado que la afectación es predominantemente cardiaca. El diagnóstico temprano reviste especial importancia, dado que el tratamiento sólo puede aplicarse antes de que el daño orgánico sea severo.
El control de la enfermedad en la familia es fundamental, ya que la investigación reveló que una persona positiva suele estar vinculada a más casos en el mismo núcleo doméstico, debido tanto a la transmisión vertical como a la exposición compartida al vector.CENSALUD y el MINSAL impulsan nuevos métodos diagnósticos y estrategias familiares para detectar y tratar el Chagas congénito en El Salvador.
Síntomas y diagnóstico diferencial
Los síntomas del Chagas congénito pueden pasar inadvertidos en la fase aguda. Fiebre, malestar general, dolor muscular y cefalea suelen confundirse con infecciones comunes.
En el recién nacido, puede presentar alteraciones cardíacas detectables en consulta médica, aunque la gran mayoría pasa desapercibida si no se realizan pruebas específicas.
La fase crónica permanece asintomática durante años. Cuando las defensas del organismo disminuyen, el parásito emerge de los tejidos, especialmente del corazón, dando lugar a insuficiencia cardíaca, arritmias y con frecuencia, fallecimientos catalogados como “muerte natural” en personas de entre 40 y 60 años. Esto dificulta cuantificar con precisión la carga real de la enfermedad en la población.
Prevención: cortar el círculo de transmisión
La prevención del Chagas congénito y familiar exige intervenciones integrales. El orden y la limpieza en las viviendas resultan más efectivos que la fumigación para evitar infestaciones, ya que la chinche triatomina prospera en ambientes con objetos acumulados y poco movimiento, independientemente del material de construcción de la casa.
El control del vector y la educación sobre hábitos de higiene son herramientas cruciales para romper el ciclo de transmisión.
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La transmisión puede también darse inadvertidamente a través de alimentos contaminados con heces del insecto, lo que refuerza la importancia de la higiene familiar.Investigadora asociada Michelle Cornejo, Lic. Stanley Rodríguez, PhD. Melisa Nollan y Carlos Buendía Director de CENSALUD.
El impacto social del diagnóstico es profundo: muchos pacientes de Chagas enfrentan marginación comunitaria y temor al estigma. La educación y el acompañamiento familiar han demostrado ser esenciales para reducir el aislamiento, además de facilitar el diagnóstico temprano de casos relacionados.
Nuevas perspectivas en diagnóstico y comprensión familiar
Las recientes investigaciones apoyadas por CENSALUD, la Universidad de Carolina del Sur y el MINSAL han permitido caracterizar los anticuerpos que desarrollan los salvadoreños infectados, orientando el diseño de pruebas más precisas para la población local.
El abordaje actual incorpora el estudio del entorno familiar ante cada diagnóstico positivo. Se ha demostrado que por cada paciente positivo hay más casos en la misma familia, lo que resalta la urgencia de ampliar la detección y el seguimiento no sólo al paciente sino a su círculo inmediato, integrando la asistencia clínica con intervenciones sociales y educativas.











