Cada 24 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Tuberculosis, una efeméride establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para crear conciencia sobre esta enfermedad infecciosa, que sigue siendo una de las principales causas de muerte a nivel mundial. La fecha recuerda el día de 1882 cuando el médico alemán Robert Koch anunció el descubrimiento del bacilo responsable de la tuberculosis, lo que marcó un hito en la medicina.
La tuberculosis (TB) es una enfermedad respiratoria contagiosa que afecta principalmente a los pulmones, aunque puede dañar otros órganos. A pesar de los avances en medicina, la tuberculosis sigue siendo una amenaza global, especialmente en países en vías de desarrollo. Cada año, millones de personas se ven afectadas por la enfermedad, muchas de ellas en condiciones de pobreza, donde el acceso a tratamientos adecuados es limitado.
El Día Mundial de la Tuberculosis es una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso universal a tratamientos eficaces. El llamado es a intensificar los esfuerzos para erradicar la tuberculosis y reducir la mortalidad, especialmente en un contexto donde la pandemia de COVID-19 ha afectado la atención a pacientes con TB.
Este día también busca visibilizar la necesidad de mejorar las condiciones de vida y salud en las comunidades más vulnerables y promover la colaboración entre gobiernos, organizaciones internacionales y la sociedad civil para alcanzar la meta de eliminar la tuberculosis para 2035.
Situación actual de la Tuberculosis
A pesar de los avances científicos, la tuberculosis sigue siendo una de las principales causas de muerte en todo el mundo, especialmente en países de ingresos bajos y medianos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2020 se registraron aproximadamente 10 millones de casos de tuberculosis y cerca de 1,5 millones de muertes por esta causa. Esto la convierte en una de las principales enfermedades infecciosas, por detrás solo del COVID-19.
La tuberculosis se transmite principalmente a través de la tos o los estornudos de una persona infectada. Si no se trata, puede ser mortal, pero es curable y prevenible. Sin embargo, la resistencia a los medicamentos es un problema creciente, y el tratamiento requiere de varios meses de atención médica.
Desafíos y avances en el combate contra la Tuberculosis
Aunque los avances en diagnóstico y tratamiento han mejorado, la tuberculosis sigue siendo un desafío global. La pandemia de COVID-19 ha afectado la lucha contra la TB, reduciendo la disponibilidad de servicios de salud y el acceso a los tratamientos. Los sistemas de salud se han visto desbordados, lo que ha dificultado la identificación de nuevos casos y la administración continua de tratamiento.
Además, la multirresistencia a los antibióticos y la resistencia extensiva (MDR-TB y XDR-TB) representan otro desafío importante, pues el tratamiento de estas formas más graves de tuberculosis es más complejo, largo y costoso.
El objetivo de la OMS: Eliminar la Tuberculosis
La OMS ha establecido metas para erradicar la tuberculosis como una problema de salud pública global. En su estrategia "Fin de la TB", se propone reducir los casos de tuberculosis y las muertes relacionadas en un 90% para 2035. Para lograr esto, se necesitan esfuerzos conjuntos en diversas áreas:
- Diagnóstico y tratamiento rápido: Mejorar el acceso a pruebas rápidas y baratas para la detección de la TB, así como garantizar que los pacientes reciban un tratamiento adecuado.
- Prevención: Aumentar la disponibilidad de vacunas y métodos preventivos, especialmente en áreas de alto riesgo.
- Concienciación pública: Educando a las comunidades sobre la tuberculosis, sus síntomas y la importancia de buscar atención médica temprana.
- Fortalecimiento de los sistemas de salud: Asegurar que los servicios de salud puedan manejar tanto las formas comunes como las resistentes de la tuberculosis.
El papel de la comunidad internacional
El Día Mundial de la Tuberculosis también es una ocasión para llamar la atención sobre la necesidad de más recursos y compromiso internacional. Esto incluye tanto financiamiento para la investigación de nuevos tratamientos como el fortalecimiento de la infraestructura sanitaria en países en desarrollo. El acceso universal a la salud sigue siendo un principio clave en la lucha contra la tuberculosis, ya que muchas de las personas más afectadas provienen de comunidades empobrecidas.
En muchos países, la estigmatización también es un obstáculo importante, lo que dificulta que las personas busquen ayuda. Las campañas de sensibilización ayudan a reducir esta barrera y fomentan una mayor aceptación del diagnóstico y tratamiento.